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Mitos y verdades sobre la cura de dolencias y enfermedades de los niños

El mal de ojo, el empacho, la caída de la paletilla, son temas de disyuntiva en la sociedad. Algunos recurren al médico, otros acuden en primera instancia a una persona que “cura” tal enfermedad. Informe especial de DiarioPanorama.com.

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11/09/2019 -

Llora, patalea, no quiere estar con nadie y se pone colorado; ahí es el momento justo donde los padres se preguntan qué le pasa al nene y a dónde lo llevamos. Aunque parezca simple la respuesta, de recurrir a un médico, a una guardia o sala de primeros auxilios, muchos esperan al diagnóstico de alguien más de la familia, por ende, también quién lo curará.

La disyuntiva es de antaños pero sigue vigente en la vida cotidiana, cuando a un bebé o niño está “empachado”, “ojeado” o le “cae la paletilla”.

Con distintos métodos, oraciones y plegarias, de generación en generación transcurren los sanadores de las dolencias de los niños y que muchas veces ni la misma medicina se explica.

“Es cuestión de fe”, expresa una vecina avalando los “curanderos”, pero que en su caso recurriría al médico. Hasta la gente tiene dudas en qué hacer en primera instancia.

La medicina

Nos llegamos hasta el consultorio del Dr. Manuel Barthe, pediatra de vasta trayectoria y vicepresidente de la Filial de Santiago del Estero de la Sociedad Argentina de Pediatría, para conocer la mirada de la medicina sobre las curas de dolencias en los niños.

“Como profesional, a lo que sea oración, fe, invocación o colocación de mano, sería muy soberbio en decir que eso no hace nada; el pensamiento positivo ayuda a la curación”, destaca el doctor, pero aclara que “cuando el niño tiene un dolor, lo primero que hay que hacer es recurrir al médico; por una cuestión de fe, o algo cultural que se recurre a un curandero o a personas que tienen el don de curar; la curación de la enfermedad tiene mucho que ver con la empatía que tiene un médico para llegar al otro, en eso está el arte de curar desde el punto de vista médico que nosotros lo ejercemos científicamente, pero también hay que saber llegar al otro, ya que no solamente es esa persona, sino también su familia, su medio ambiente y que hay muchas cosas que ocurren con estas situaciones como la ojeadura o mal de ojo”.

“Me ha ocurrido en el consultorio muchas veces, de que la gente me cuenta que en primera instancia ya lo habían curado del empacho, mientras sea invocación de manos o la cinta, no habría drama, siempre y cuando no se le haya dado nada al niño. Nosotros evaluamos el diagnóstico y se la de el tratamiento indicado”.

Con respecto a cada dolencia, el doctor, Manuel Barthe explica desde la medicina los síntomas de cada una.

Un niño ojeado

“Es común este síntoma. Puede ser un cólico lactante o un niño irritable con gases, que le pudo haber caído mal la leche o que tiene reflujo. Lo importante es no esconder ningún síntoma y que si ese llanto persiste, es muy agudo y a veces sea acompañado de fiebre y/o vómitos que no llegue al extremo, o sea llevarlo a una guardia con una situación que ha sido subvalorada”.

Empacho y tirar el cuerito

“Se estimula los nervios del plexo solar y favorece a la motilidad gastrointestinal entonces se evita ese movimiento antiperistáltico que sería el vómito y que mediante los medicamentos uno lo puede aliviar”.

“Hay situaciones que son autolimitadas por el caso de las indigestiones, las diarreas fermentativas, exceso de alimentación o por disminución de vaciamiento del estómago; con dieta y una alimentación más fraccionada se puede normalizar y si le sumamos algunas de estas prácticas o creencias que ayuden al mayor cuidado, bienvenido sea”.

Caída de la paletilla

“Esto surge a raíz de que los bebés tenían vómitos, diarreas sostenidas y llevaba a la deshidratación al abdomen más plano, lo cual hacía que se note más al esternón. Allí si una logra sanar eso, que sería curar esa paletilla porque el chico se hidrata, se normaliza la turgencia y la visión del hueso. Lo importante es acudir a la consulta y no dar te de yuyos, a los remedios caseros si lo contraindicamos totalmente”.

La empatía del médico con el niño

“El médico tiene que ser lo más empático posible y con una atención integradora para llegar a esa madre o familiares del paciente, para descubrir cuál es la dolencia y estar dispuesto a llegar a esa curación”.

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