Santiago del Estero, Jueves 26
Mayo de 2022
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Opinión y Actualidad

Crítica de "Llamas de Venganza": Ignífugo

Te invitamos a leer la reseña de la nueva película basada en la novela de Stephen King.

13/05/2022

Por Silvio Pratto
Para Diario Panorama

A priori, resultaba sumamente prometedor que Blumhouse Productions se hiciera cargo de la remake de "Firestarter", la versión aggiornada de la novela que Stephen King publicó en 1980 y que Mark L. Lester llevara por primera vez a la pantalla grande cuatro años después, con una Drew Barrymore que comenzaba a desandar su largo y repleto de vaivenes derrotero actoral con apenas 9 años.

Había algo en la impronta de la productora que parecía encajar con un relato surgido de la etapa más prolífica y de mayor inspiración del maestro del terror. Estas sospechas se hacían más fuertes con el sólido trailer y hasta en el poster promocional que remitía directamente a su hermana mayor clase-B hoy considerada (algo así como) una película de culto.

La sorpresa es mayúscula en contraposición con cualquier buena expectativa y se debe principalmente al guión de un Scott Teems (responsable de la poco agraciada "Halloween Kills") que parece no entender en absoluto lo que subyace en la literatura de Stephen King. Lo que asoma detrás de los fuegos artificiales.

Cuando King escribió "Firestarter" (conocida como "Ojos de Fuego" por estas latitudes) regresó sobre sus pasos para tomar elementos de "Carrie" y "The Dead Zone" y con sus propias armas elaborar no solo un término que después sería utilizado hasta el hastio en la narrativa de ciencia ficción (piroquinesis) sino también un abrasivo ejercicio denuncista en torno a los abusos de la CIA, tomando como referencia el delirante proyecto MK Ultra que en 1950 experimentó con seres humanos con el fin de alcanzar la panacea ficcional de controlar la hipnosis, la telequinesis y la telepatía. Malabaristas enajenados urdiendo alquimias al servicio del establishment.

Pero además, el escritor más prolífico del siglo pasado (y quizas de lo que va de este) pondera en este marco la importancia y el rol de los medios de comunicación independientes y no corporativistas para sacar a la luz esas tramas que se tejen silenciosamente en las sombras. King desnuda una necesidad imperiosa: cada comunicador debe abrazar su propio Watergate, y en ese afán, llama a sublevarse en una batalla de la pluma, no de la espada.

Cada uno de estos rasgos peculiares y distintivos del "Firestarter" del papel quedan desvirtuados. El resultado no es solo una película lenta y aburrida, sino un sinsentido de corte televisivo que se resguarda en cierta pirotecnia visual marvelita. Un guión sin nervio, elíptico e insulso que a pesar de su brevedad resulta interminable.

"Llamas de Venganza" se autocombustiona rápidamente. Arde y se degrada en el fragor de su infructuosa espectacularidad.