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Rituales de año nuevo: las tradiciones que muchos eligen para atraer buena suerte, amor y abundancia

Desde escribir intenciones hasta tirar lentejas, prácticas simples que muchos repiten cada 31 de diciembre para arrancar el nuevo año con esperanza e intención.

Hoy 19:10

Con el brindis de medianoche llega algo más que un cambio de calendario. Para muchas personas, el inicio de un nuevo año es también una oportunidad simbólica para cerrar ciclos, renovar energías y proyectar deseos. En ese clima, los rituales de Año Nuevo vuelven a ocupar un lugar especial en las casas, combinando tradición, creencias populares y gestos cargados de intención.

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Lejos de la superstición estricta, estas prácticas funcionan como pequeños actos emocionales que ayudan a ordenar expectativas y comenzar el año con otra mirada.

Uno de los rituales más extendidos es escribir en un papel aquello que se desea atraer o incluso que quieras soltar. Después del brindis, muchos anotan palabras como salud, trabajo, amor o tranquilidad, redactadas en tiempo presente, como si ya estuvieran sucediendo.

Vela blanca Vela blanca

En contrapartida, también está la costumbre de quemar lo que se quiere soltar. Miedos, angustias, discusiones o malos hábitos suelen quedar plasmados en otro papel que luego se prende fuego, representando el cierre definitivo de una etapa que se deja atrás.

Otro clásico infaltable son las 12 uvas, una por cada mes del año. Con cada uva, se piensa un deseo concreto, buscando enfocar objetivos claros para todo el nuevo ciclo. El ritual, de origen europeo, se mantiene vigente y atraviesa generaciones.

Uvas Uvas

Entre los gestos más tranquilos aparece encender una vela blanca, asociada a la limpieza de energías y la renovación. Mientras la llama permanece encendida, la consigna es simple: pensar cómo se quiere transitar el año que comienza.

Velas Velas

Para quienes sueñan con movimiento y aventuras, no falta el ritual de salir con una valija por las calles apenas pasada la medianoche. Dar una vuelta a la manzana simboliza viajes y cambios. Algunos lo hacen entre risas; otros, convencidos de su eficacia.

Entre los rituales más comunes aparece el uso de ropa interior de colores, una tradición muy arraigada. El rojo se asocia al amor y la pasión; el amarillo, a la prosperidad y la abundancia; el blanco, a la paz y la armonía; y el verde, a la salud. Muchos eligen el color según lo que desean potenciar en el nuevo año.

Ligado a la prosperidad, también está el ritual de las lentejas, símbolo de abundancia. Algunos las comen apenas pasada la medianoche; otros las arrojan sobre los invitados o las guardan en los bolsillos o en la billetera, con la creencia de atraer estabilidad económica.

Más allá de creencias, creer también es parte del ritual. No existen fórmulas mágicas, pero sí intención, esperanza y la necesidad de empezar de nuevo. Y, a veces, eso alcanza para cambiar la forma de mirar lo que viene.