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Opinión y Actualidad

¡Y ya se fue un cuarto del siglo XXI!

Los 25 años que terminan este 31 de diciembre fueron los más transformadores de la historia: cambiaron para siempre nuestra forma de vivir, gracias a la masividad de Internet y los smartphones.

Hoy 03:51

Por Pablo Vaca, en diario Clarín
Netflix. Spotify. iPhone. Facebook. Twitter (X). WhatsApp. Waze. Instagram. Tik Tok. Zoom. Maps. Uber. LinkedIn. Temu. YouTube. Chrome. Rappi. Airbnb. Amazon. Mercado Pago. ChatGPT. No existían. Ahora todos usamos a todas todo el tiempo. Apps, apps y más apps.

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Tampoco existía el Covid. Pandemia, coronavirus, cuarentena, aislamiento, distancia social. Más vocabulario agregado. Una distopía, pero de verdad, ayer nomás. El mundo parado. El llanto por los muertos. Finalmente, las vacunas.

Después pasó. Se hizo parte de la nueva vida. Como las compras on line. O las redes sociales y su scrolleo infinito. Más información -más alienación- que nunca. También llegó el teletrabajo.

Vinieron Obama y Trump allá. Los Kirchner y Milei acá. La corrupción como nunca, la inflación como siempre. Políticos presos y altos precios. Aprendimos de cepos. Y qué quiere decir libertario.

Más: un Papa argentino. De nuevo: un Papa argentino.

El matrimonio igualitario y el aborto legal.

Autos que se manejan solos. Autos de marcas chinas. Todo chino.

Gozamos de Messi, en Qatar y en Barcelona. De Ginóbili, en Atenas y con los Spurs. De Del Potro, con el US Open y la Davis. Y de Las Leonas, campeonas del mundo tres veces y otras tantas platas olímpicas.

Además, tuvimos a Schumacher, Hamilton y Verstappen en la F1. Djokovic, Federer y Nadal en tenis. Tiger Woods en golf. Michael Phelps en natación. Simone Biles en gimnasia. Usain Bolt en atletismo. Armand Duplantis en garrocha. Los GOAT de casi todos los deportes, contemporáneos.

Fue la era de las series. Cuando no se sabe de qué hablar, hablamos de series. No de cine, no de tele. Es la era del streaming. Los Sopranos, Breaking Bad, Game of Thrones. Otro rubro en el que vimos las mejores de la historia. En medio de ese furor, el furor por los documentales de crímenes.

No podían faltar las guerras. La excepción que confirma la regla: todo cambia menos eso. En Afganistán. En Irak. En Libia. En Ucrania. En Siria. En Sudán. En Yemen. En Gaza.

Fuimos testigos del nacimiento del euro. Y del Brexit, Xi Jinping y Putin.

El calentamiento global.

La moda woke y la moda antiwoke.

Se multiplicaron los multibillonarios self made, más ricos que varios países: Elon Musk, Marck Zuckerberg, Larry Ellison, Larry Page, Jeff Bezos.

Vimos cuatro de las cinco películas más taquilleras. Las de superhéroes coparon las pantallas junto a las infantiles (gracias a Marvel, a Pixar y sus años dorados).

A la canción más reproducida de Spotify le dieron play 5.200 millones de veces: Blinding Lights, de The Weeknd. En YouTube, el récord lo tiene un tema infantil, Baby Shark Dance, de 2016. Fue visto 16.000 millones de veces. Taylor Swift batió varias marcas de los Beatles.

Esta enumeración -parcial, que podría seguir larga y tendida- responde a una hipótesis algo altisonante, es verdad, pero difícil de rebatir: acabamos de vivir los años más transformadores de la historia de la humanidad.

El primer cuarto del siglo XXI. Increíblemente ya se fue: empezó oficialmente el 1° de enero de 2001 y finaliza este miércoles. Pasó volando, porque así son estos años: vertiginosos. El comienzo del futuro, ese que tanto esperamos durante el siglo XX.

Sólo con la universalización de Internet y su herramienta más masiva, los omnipresentes smartphones (somos 8,2 mil millones de humanos y hay 7,4 mil millones de celulares inteligentes activos), nuestra vida cambió para siempre.

No son ni serán iguales las comunicaciones, el comercio, la medicina, las finanzas y miles de industrias o rubros más.

Arrancamos un nuevo cuarto de siglo. El segundo del XXI. Tal vez, con el desarrollo de la inteligencia artificial, todos estos cambios terminen siendo detalles. Veremos. Ojalá lo disfrutemos. Felicidades.