La presión del gobierno estadounidense sobre Dinamarca y Groenlandia crece día a día. A los dichos de Trump y Vance también se suman las declaraciones de Leavitt: "El presidente su equipo están discutiendo una serie de opciones para alcanzar este importante objetivo de política exterior y, por supuesto, el uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses es siempre una opción a disposición del comandante en jefe".
Groenlandia ocupa una posición central en el mapa geopolítico global por su localización y por el valor creciente de sus recursos naturales. La isla se extiende entre Estados Unidos y Europa y se asienta sobre la denominada brecha GIUK, el corredor marítimo que une Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, una vía clave que conecta el Ártico con el Atlántico Norte y resulta estratégica para el control militar y comercial de la región.
A ese factor geográfico se le suma el potencial energético y minero del territorio. Groenlandia concentra reservas de petróleo y gas, pero sobre todo minerales de tierras raras, insumos críticos para sectores estratégicos como la movilidad eléctrica, las energías renovables y los sistemas de defensa. Este punto cobra mayor peso en un escenario internacional en el que China utiliza su dominio sobre estos minerales como una herramienta de presión geopolítica frente a Estados Unidos y sus aliados.
El avance del deshielo en el Ártico, acelerado por la crisis climática, añade una variable adicional. El retroceso de los hielos no solo podría facilitar el acceso a esos recursos, sino también extender durante más meses al año la navegabilidad de las rutas marítimas del norte, con impacto directo sobre los flujos comerciales globales y el valor estratégico de la región.
En público, el propio Trump intentó desligar su interés por Groenlandia de la cuestión extractiva. El mes pasado aseguró ante periodistas: “Necesitamos Groenlandia por seguridad nacional, no por los minerales”.
Sin embargo, desde su entorno surgieron matices. En enero de 2024, su entonces asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, ofreció una explicación distinta al señalar en Fox News que el interés de la administración estadounidense estaba directamente vinculado a los “minerales críticos” y a los “recursos naturales” del territorio.