La cantante estrenó un tema con fuertes indirectas y volvió a poner el foco en el amor propio tras la polémica.
Flor Vigna está enfocadísima en su carrera musical. Mientras prueba diferentes géneros y apuesta por el impacto de sus presentaciones en escena, estrenó un nuevo tema para arrancar el 2026.
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Como es habitual en su carrera, no dudó en ser autorreferencial al momento de promocionar el lanzamiento su nueva canción, la cual tituló “La vara baja”.
“Admito que fui de las que bajó la vara y se tapó los ojos, porque dolía demasiado ver la realidad. Espero haber aprendido, o al menos escribí esta canción para recordármelo… Pues en el cuento de hadas fui la más Tara-Hada", expuso en un posteo de Instagram.
Y agregó: “Pero de todo se aprende y se capitaliza también obvio. La vida es para disfrutarla, en pareja o solos, y mi querida comunidad nos pongo una regla: si elegimos vínculos que sumen, no caigamos rotas otra vez”.
Posteos
Además, no dejó pasar la oportunidad de tirarle un dado a Luciano Castro, quien quedó envuelto en un escándalo después de que se filtrara los audios que le mandó a actriz danesa con la que habría engañado a Griselda Siciliani, y arrancó el posteo con la frase “oye guapa”, en alusión a los mensajes de voz que se viralizaron del actor.
Si bien en otros temas la artista apostó por la cumbia o la electrónica, en esta oportunidad mostró su faceta más pop al mejor estilo Sabrina Carpenter o Tini Stoessel y expresa: “Qué baja está la vara, me siento una tarada haciendo casting para un amor”.
“Chamuyo de fantasma, princesos en rebaja, migajas en vez de un buen amor”, continúa la letra que recoge algunas de las expresiones más actuales sobre relaciones amorosas.
Y, con un mensaje de amor propio, suma: “Tal vez no es tan malo aprender a amarme, antes que un tarado me haga olvidarme de mí”.
De todos modos, para evitar polémica, Vigna aclaró en el posteo de Instagram donde publicó su nueva música: “No es nada personal con nadie, es solo jugar con un concepto que a veces jodemos con mis amigas, parodiándolo y ridiculizándolo un poco, donde la moraleja es aprenderse amar a uno mismo (sino le echo la culpa a otros jaja)”.