La víctima contó que pagó $4.000.000 por un auto que nunca recibió. La uniformada explicó ante sus colegas que el dueño de la concesionaria se quedó con parte del dinero.
Bajo las órdenes del Dr. Martín Silva, personal del Departamento de Delitos Económicos lleva adelante una serie de averiguaciones en el marco de una denuncia por presunta estafa radicada por una funcionaria policial, quien aseguró haber sido engañada por el propietario de una concesionaria.
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La causa se inició el sábado pasado, cuando la damnificada —de 36 años, domiciliada en el barrio Villa del Carmen— se presentó ante sus pares y denunció a un joven de apellido Llarul, a quien acusó de haberle recibido una suma de dinero por un automóvil que nunca fue entregado.
De acuerdo con su relato, en el mes de abril de 2025 concretó la compra de un Chevrolet Corsa en un comercio ubicado sobre calle Agustín Carabajal, entre Narciso Gómez y Patrocinio Díaz, en el barrio Tradición, por un monto total de $4.000.000.
La víctima sostuvo que el 24 de abril realizó la transferencia del dinero, ya que la entrega del vehículo sería inmediata. Sin embargo, le informaron que debían efectuarse reparaciones estéticas, por lo que se acordó que retiraría el rodado una vez finalizados los trabajos.
Siempre según los dichos de la denunciante, las reparaciones implicaban un costo adicional de $300.000, mientras que ella se encargaría de adquirir la pintura. En el mes de junio, al consultar nuevamente por el automóvil, Llarul le respondió que los trabajos no habían concluido debido a problemas personales de los empleados encargados de las tareas.
En septiembre, la funcionaria solicitó la documentación del vehículo para avanzar con la transferencia y demás trámites, pero ante la falta de respuestas realizó averiguaciones por su cuenta y descubrió que el rodado tendría prohibición para circular.
Frente a esta situación, se presentó en la agencia del denunciado, donde mantuvo una conversación con Llarul, quien le manifestó que iba a resolver el inconveniente y le pidió que se quedara “tranquila”. Posteriormente, el 28 de octubre, recibió un mensaje del comerciante en el que le informó que el vehículo había sido vendido y que se acercara al local para reintegrarle el dinero abonado.
En esa instancia, la denunciante recibió $3.000.000, firmando un comprobante, quedando pendiente un saldo de $1.000.000. Indicó que, pese al paso de los meses, no volvió a percibir el dinero restante, motivo por el cual exigió la devolución total, señalando que el acusado solo reintegró parte del monto.
Finalmente, la víctima afirmó que hasta la fecha no logró recuperar el saldo adeudado, que el comerciante no responde los mensajes y que el local comercial se encuentra vacío, ya que presuntamente se habría mudado.