En medio del grave caso judicial que sacude al club, un grupo de simpatizantes irrumpió en Matute y atacó a Luis Advíncula y Paolo Guerrero, además del director deportivo Franco Navarro.
Alianza Lima atraviesa horas de máxima tensión institucional. Tras la denuncia por abuso sexual que involucra a tres futbolistas del plantel, entre ellos Carlos Zambrano, ex jugador de Boca, la crisis escaló este martes cuando barras del club agredieron a Luis Advíncula y Paolo Guerrero dentro del estadio Alejandro Villanueva.
Según trascendió, un grupo de simpatizantes ingresó a Matute para manifestar su enojo y repudio por el escándalo que conmociona a la institución. Tanto Advíncula como Guerrero intentaron dialogar y calmar a los hinchas, pero la situación se desbordó y ambos terminaron siendo víctimas de agresiones físicas. Incluso, versiones indican que al lateral peruano lo golpearon cuando estaba en el suelo y le robaron sus zapatillas.
La violencia no terminó allí. También fue agredido Franco Navarro, exfutbolista de Independiente y actual director deportivo de Alianza Lima, quien a sus 64 años quedó en medio del violento episodio protagonizado por los barras.
El club ya se encontraba en el centro de la escena luego de que una joven argentina de 22 años denunciara por presunto abuso sexual con acceso carnal a Miguel Trauco, Sergio Peña Flores y Carlos Zambrano, por un hecho ocurrido el 18 de enero en un hotel de Montevideo. La presentación fue realizada en Buenos Aires y la causa continúa en investigación.
Ante este contexto, Alianza Lima decidió separar de manera indefinida del plantel profesional a los jugadores denunciados y emitió un comunicado oficial. “Nuestra institución manifiesta su absoluta disposición para colaborar con las autoridades mientras se realizan las investigaciones correspondientes. Alianza Lima reafirma su compromiso con los valores del respeto, la disciplina y la integridad”, expresaron desde el club.
La situación sigue siendo extremadamente delicada y el clima en la institución peruana es de profunda preocupación, tanto por el avance de la causa judicial como por los hechos de violencia protagonizados por sus propios simpatizantes.