Bajo la nueva estrategia de Estados Unidos, la compañía estadounidense ha incrementado las exportaciones a medida que asume mayores volúmenes del proyecto Petroboscan.
La petrolera Chevron desplegó su mayor flota de buques en casi un año para transportar crudo venezolano a refinerías estadounidenses, en un escenario marcado por el control de Washington sobre el sector energético de Venezuela tras la captura del narco dictador Nicolás Maduro.
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La operación se da en momentos en que varias compañías buscan licencias para hacer negocios con el país sudamericano bajo nuevas reglas establecidas por la administración Trump.
Según datos publicados por Bloomberg, Chevron envió este mes 15 buques para transportar al menos 200.000 barriles diarios de crudo venezolano, un volumen que representa el mayor movimiento desde marzo y que supera ampliamente los nueve barcos despachados el mes anterior.
Esta expansión coincide con la desaparición de la llamada “flota oscura”, que operaba fuera de los controles formales y que se vio forzada a abandonar el mercado luego de que Estados Unidos aplicara medidas drásticas contra el comercio ilícito de petróleo tras el derrocamiento de Maduro.
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Según Reuters, la Casa Blanca ha completado ya las primeras ventas de crudo venezolano como parte de un acuerdo de 2.000 millones de dólares entre Caracas y Washington, y se prevé que se concreten más operaciones en las próximas semanas.
Chevron, Vitol y Trafigura compiten actualmente por acuerdos para exportar el petróleo venezolano bajo la supervisión de Estados Unidos, que ha declarado su intención de mantener el control sobre esas ventas de manera indefinida.
El renovado interés por el crudo venezolano surge tras la salida de Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez. Las acciones de Chevron subieron cerca de un 9% desde que se produjo el cambio político.
El presidente Donald Trump, durante una reunión con ejecutivos del sector en la Casa Blanca, instó a invertir hasta 100.000 millones de dólares para revitalizar la infraestructura petrolera y aumentar la producción del país.
La apuesta de Chevron y de otras compañías por Venezuela está sujeta a la evolución de la política estadounidense y a la estabilidad del nuevo contexto pos-Maduro, así como a la capacidad de las nuevas autoridades de garantizar un entorno operativo seguro y transparente. Por ahora, el despliegue de la flota de Chevron y el volumen de crudo movilizado marcan un cambio sustancial en el mapa energético global y en las relaciones económicas entre Caracas y Washington.