El Ferro recibe a Tigre en el Madre de Ciudades en medio de un presente irregular. El ciclo del entrenador quedó bajo la lupa y un mal resultado el fin de semana puede ser determinante.
El momento de Central Córdoba en la Liga Profesional de Fútbol está lejos de lo esperado. Desde la llegada de Lucas Pusineri, el equipo suma una victoria, un empate y cuatro derrotas, números que encendieron las alarmas puertas adentro. A eso se le suma la dura eliminación ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy por la Copa Argentina, un golpe que impactó fuerte en lo anímico y el flojo rendimiento futbolístico.
El contraste con el 2025 es inevitable. El Ferro había dejado la vara alta con un año brillante y resultados que ilusionaron a su gente. Sin embargo, el arranque de esta temporada no acompañó y el equipo mostró dudas futbolísticas, falta de solidez defensiva y poca eficacia en los momentos clave. La paciencia del hincha empezó a agotarse y eso se siente en cada presentación.
Según pudo averiguar Somos Deporte, la dirigencia banca al entrenador, pero puertas adentro saben que el margen se achica. Este sábado, en el estadio Estadio Madre de Ciudades, el rival será Tigre. Una nueva caída podría precipitar decisiones fuertes, porque sostener el proyecto sin resultados se vuelve cada vez más complejo.
Para Pusineri, no será un partido más. No se juega solo tres puntos: se juega respaldo y continuidad. El Ferro necesita reaccionar ya. Y el sábado puede marcar un antes y un después en su temporada.