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Locales

Vocación sin fronteras: docentes recorren ríos y monte para llegar a una escuela rural del departamento Mitre

Son de Pinto y deben atravesar kilómetros de caminos, agua y monte para dictar clases en El Albardón. El inicio del ciclo lectivo las encuentra desafiando inundaciones y grandes distancias para garantizar el derecho a la educación.

Hoy 00:10

El comienzo del ciclo lectivo volvió a mostrar el enorme compromiso de los docentes rurales santiagueños. Esta vez, la historia tiene como protagonistas a dos maestras de Pinto, quienes deben recorrer largos trayectos y atravesar ríos para llegar a la Escuela N° 578 de El Albardón, en el departamento Mitre.

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El viaje comienza en moto por la Ruta 13, rumbo al sur provincial, atravesando caminos de ripio y senderos de monte hasta las cercanías de Sumampa. Desde allí, el recorrido continúa hasta la ribera del Río Dulce, donde vecinos de la zona colaboran para que las docentes puedan cruzar en canoa.

Luego del cruce, el trayecto sigue por agua y zonas inundadas hasta llegar al establecimiento educativo, en una región donde el terreno quedó atravesado por las crecidas y donde la escuela permanece ubicada entre los cauces del río Dulce y el río Utis.

Un inicio de clases atravesado por el agua

Andrea Chávez, una de las docentes, habló con Noticiero 7 explicó que el acceso a la escuela se volvió especialmente complejo por la acumulación de agua y la formación de arroyos y sectores profundos que dificultan el traslado.

Según relató, ya mantuvieron contacto con las familias para organizar la asistencia de los alumnos, conscientes de que muchos niños no podrán trasladarse con normalidad debido a las inundaciones. Algunas familias debieron moverse con sus animales, mientras que otras permanecen en la zona sin posibilidad de desplazarse.

Educación rural en condiciones extremas

La directora del establecimiento, Florencia Jodar, atraviesa su primer año en la escuela y enfrenta por primera vez una situación de bañado. Detalló que el recorrido puede superar los 70 kilómetros en moto, combinando rutas, monte y cruces precarios del río, incluso mediante maromas, un sistema artesanal de alambre tendido de orilla a orilla para atravesar el agua.

La institución cuenta con unos 18 alumnos y funciona bajo la modalidad plurigrado: una docente atiende el nivel inicial completo, mientras la directora enseña a estudiantes desde primero hasta séptimo grado.

El valor de la escuela rural

Las docentes destacaron la colaboración de los vecinos, cuya ayuda resulta fundamental para poder llegar a la escuela y sostener el calendario escolar. También remarcaron la importancia de visibilizar la realidad de la educación rural, donde el esfuerzo cotidiano es mucho mayor, pero el objetivo sigue siendo el mismo: garantizar el derecho a aprender.

En medio de caminos inundados, largas distancias y obstáculos naturales, la vocación docente vuelve a imponerse. Porque en los parajes más alejados de la provincia, la escuela sigue siendo el puente que conecta a los niños con su futuro.