El Canalla sufrió, pero se impuso por 2-1 frente al Lobo en el Bosque, por la fecha 7 de la Zona B del Torneo Apertura.
Los buenos equipos ganan hasta cuando no lo merecen. Y este Rosario Central empieza a mostrar credenciales de esos que pelean todo. En el Bosque, el conjunto de Jorge Almirón superó 2-1 a Gimnasia y Esgrima La Plata en un partido que se le presentó cuesta arriba y que supo dar vuelta con jerarquía y carácter.
El Lobo fue superior en el primer tiempo y se puso en ventaja temprano con Ignacio Fernández, quien marcó su primer gol desde su regreso al club tras una buena combinación con el Chelo Torres. Gimnasia tuvo chances claras para ampliar la diferencia: dos tiros libres de Barros Schelotto, un mano a mano del propio Nacho y hasta un gol anulado por mano. Pero la falta de eficacia terminó siendo determinante.
Porque en el complemento cambió la historia. Central salió con otra energía y, tras un córner olímpico que pegó en el palo, armó una contra letal: Ángel Di María condujo, se asoció con Julián Fernández y Enzo Giménez apareció por el lado opuesto para empatar apenas comenzado el segundo tiempo. Golpe directo a la confianza tripera.

Con el 1-1, el Canalla creció en el juego y empezó a imponer su jerarquía. A falta de 15 minutos, Gastón Ávila ganó de cabeza tras un córner ejecutado por Campaz y puso el 2-1 definitivo. En el tramo final, el equipo rosarino resistió con un brillante Gerónimo Rulli —figura bajo los tres palos— para sostener la ventaja ante el empuje de Gimnasia.
Así, Central se llevó tres puntos de oro, estiró su invicto como visitante en el Torneo Apertura 2026, se prende firme en la Zona B y llega con confianza máxima al clásico del domingo frente a Newell's Old Boys en el Coloso. El Canalla sueña en grande.