El Fortín manejó la pelota todo el partido pero no lastimó al arquero Arce y empató sin goles ante el Malevo. Los de Liniers siguen invictos, mientras que la visita todavía no ganó en el Apertura.
Si hay algo que Vélez muestra en este torneo es solidez e identidad de juego. Los grandes triunfos ante Boca y River en Liniers marcan el camino de un equipo que se mantiene invicto y protagonista en la Zona A. Sin embargo, este miércoles en el José Amalfitani no logró traducir su dominio en goles y apenas empató sin abrir el marcador frente a Riestra.
El Fortín tuvo la pelota durante casi todo el partido, manejó los tiempos y buscó por las bandas. Con Lanzini como eje de ataque, acompañado por algunas proyecciones de Andrada y desbordes esporádicos de Machuca, el equipo de Guillermo fue el que propuso. Pero le faltó lo más importante: profundidad y precisión en los últimos metros. Paradójicamente, el Malevo tuvo las situaciones más claras, con un remate de Herrera en el arranque y dos chances de Alonso que encontró bien parado a Montero.
Con el correr de los minutos, el desgaste empezó a sentirse y las ideas se diluyeron. Vélez repitió centros y acumuló rebotes en el área, pero casi nunca logró terminar jugadas limpias. Guillermo movió poco el banco y el único cambio ofensivo fue el ingreso del juvenil Godoy, que poco pudo aportar junto a Monzón. Además, el planteo replegado de Riestra, con muchas interrupciones y un partido cortado (hubo más amarillas que situaciones claras), enfrió cualquier intento de reacción.
Así, Vélez se fue con un sabor agridulce en la noche de Liniers. Sigue invicto y en lo más alto, aunque ahora comparte la cima con Estudiantes, pero mostró una falencia que no venía repitiéndose: la falta de creatividad para romper defensas cerradas. Riestra, en cambio, continúa sin ganar en el Apertura y sigue complicado, justo cuando en el horizonte aparece el desafío de la Sudamericana.