El Ministerio de Defensa justificó la ofensiva como una acción destinada a “eliminar amenazas” contra su territorio. Las sirenas antimisiles comenzaron a sonar en distintas zonas de Israel ante la posibilidad de una represalia inminente.
Israel lanzó este sábado un “ataque preventivo” contra Irán, en una operación militar de gran escala que disparó las alarmas en todo el país y colocó a Medio Oriente al borde de una confrontación abierta. El Ministerio de Defensa israelí sostuvo que la ofensiva tuvo como objetivo “eliminar las amenazas que se ciernen sobre el Estado de Israel” y advirtió que se espera “en el futuro inmediato” una represalia con misiles y drones contra su territorio y su población civil.
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El anuncio oficial fue acompañado por la instauración de un “estado de emergencia especial e inmediato” en todo Israel. En Jerusalén y otras ciudades se escucharon sirenas antiaéreas, mientras millones de personas recibían alertas telefónicas que advertían sobre una amenaza “extremadamente grave”. El ejército explicó que se trató de una “alerta proactiva” para preparar a la población ante la posibilidad de un ataque inminente.
La escalada sumó además una definición directa de la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en un video difundido en redes sociales que Washington había iniciado “importantes operaciones de combate en Irán”, confirmando así el respaldo estadounidense a la ofensiva israelí.
Según sostuvo, Teherán continuó desarrollando su programa nuclear y avanzó en planes para fabricar misiles con capacidad de alcanzar territorio estadounidense. En ese mensaje, el republicano fue más allá y llamó al pueblo iraní a “tomar el control de su gobierno”.
La ofensiva se produjo a plena luz del día y tuvo como epicentro la capital iraní. Periodistas de agencias internacionales escucharon al menos dos fuertes detonaciones en Teherán, poco después de que densas columnas de humo comenzaran a elevarse desde el centro y el este de la ciudad.
El primer ataque habría ocurrido cerca de las oficinas del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, aunque no estaba claro si el dirigente, de 86 años, se encontraba en el lugar. Desde hace días no se lo ve en público, en medio del aumento de las tensiones con Washington.
La prensa iraní reportó explosiones en distintos puntos del país. La agencia Fars informó detonaciones en ciudades como Isfahán y la ciudad santa de Qom, en el centro de Irán, y también en Karaj, al oeste de Teherán.
Según la televisión pública israelí, los ataques apuntaron contra “objetivos del régimen y sitios militares”. Fuentes con conocimiento del operativo indicaron que entre los blancos figuraban instalaciones del ejército iraní, símbolos del poder político y objetivos de inteligencia.
En respuesta a los bombardeos, Irán anunció el cierre total de su espacio aéreo “hasta nueva orden”. “El espacio aéreo del país está cerrado por completo”, informó el vocero de la Organización de Aviación Civil, Majid Akhavan, citado por la agencia Tasnim. También se registraron cortes en los servicios de telefonía móvil y se bloquearon accesos por carretera al complejo de Jamenei, mientras nuevas explosiones sacudían la capital.
Del lado israelí, el Ministerio de Transportes dispuso el cierre del espacio aéreo a los vuelos civiles y pidió a los pasajeros no acudir a los aeropuertos. Varios hospitales activaron protocolos de emergencia, con el traslado de pacientes y cirugías a instalaciones subterráneas ante la posibilidad de ataques.
El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que la operación buscó “eliminar amenazas”, aunque evitó brindar precisiones sobre la duración o el alcance de la ofensiva.
Fuentes de seguridad israelíes confirmaron que el ataque se realizó con participación de Estados Unidos, un dato que también fue ratificado por funcionarios estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato.
La escalada se produce en un contexto especialmente delicado. En las últimas semanas, Estados Unidos desplegó una vasta flota de aviones de combate y buques de guerra en la región, como parte de la presión sobre Teherán para alcanzar un acuerdo que limite su programa nuclear.
Trump había insistido en la necesidad de un pacto que restrinja el enriquecimiento de uranio, mientras Irán sostiene que tiene derecho a desarrollar su programa nuclear y rechaza negociar otros puntos sensibles, como su plan de misiles de largo alcance o el respaldo a grupos armados como Hamas y Hezbollah.
No estaba claro si Irán respondería de inmediato al ataque, pero en los últimos días había advertido que cualquier agresión directa implicaría represalias contra personal militar estadounidense y bases de EE.UU. desplegadas en la región. Por el momento, no se informaron víctimas, mientras la comunidad internacional sigue con atención una ofensiva que amenaza con desatar un conflicto de mayor alcance en Medio Oriente.