La imagen difundida por el régimen norcoreano muestra a la adolescente en un gesto cargado de simbolismo militar y político, mientras crecen las señales de continuidad dinástica en el hermético país gobernado por la familia Kim desde hace décadas.
Corea del Norte volvió a enviar señales cifradas al mundo. Este sábado difundió una imagen inusual y cargada de simbolismo: la hija adolescente de Kim Jong-un empuñando un rifle en un campo de tiro, una postal que reaviva las especulaciones sobre su posible destino al frente del régimen.
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La joven, conocida como Ju-ae, aparece concentrada, mirando por la mira telescópica, con el dedo en el gatillo y el humo saliendo del cañón: una escena cuidadosamente compuesta para la liturgia del poder en Pyongyang.
Desde hace tiempo, Ju-ae es exhibida en actos de alto voltaje político -como el desfile militar que coronó esta semana el congreso del partido gobernante- y es mencionada por analistas como la principal carta sucesoria del hermético país con armas nucleares.
En la imagen difundida por la agencia oficial KCNA, la adolescente viste un abrigo de cuero, prenda fetiche del clan Kim, asociada a la autoridad y la legitimidad en los grandes rituales del régimen.
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La KCNA informó además que el líder norcoreano obsequió rifles de francotirador a altos cargos del partido y del Ejército como gesto de agradecimiento y “confianza absoluta”, sin aludir explícitamente a su hija. Pero el mensaje parece ir más allá de un simple regalo: es parte del relato que construye continuidad y linaje.
En la misma jornada, la agencia anunció que Kim Yo-jong, poderosa hermana del líder, asumirá la jefatura del departamento de asuntos generales del partido, un puesto que los especialistas comparan con el de un secretario general.
La familia Kim gobierna Corea del Norte con mano de hierro desde hace décadas, sostenida por un culto a la personalidad que impregna la vida cotidiana y que exalta el llamado “linaje Paektu”. En ese guion, cada imagen cuenta. Y esta -una heredera con un rifle humeante- parece decir que el relevo, si llega, ya se está ensayando.
La difusión de la imagen se conoció en una semana de fuerte endurecimiento del discurso de Kim, quien advirtió que Corea del Norte, equipada con armas nucleares, podría “destruir por completo” a Corea del Sur si su seguridad se viera amenazada, y reiteró su negativa a retomar el diálogo con Seúl, según informaron medios estatales.
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Al mismo tiempo, dejó entreabierta la puerta a una eventual negociación con Washington, al cerrar el congreso del partido gobernante en el que expuso los lineamientos políticos para los próximos cinco años.
En los últimos años, Kim elevó el tono contra Corea del Sur y enterrado la diplomacia intercoreana. Sin embargo, expertos coinciden en que esa retórica no anticipa necesariamente un choque militar inmediato, sino que busca reforzar un posicionamiento regional más agresivo, respaldado por su arsenal nuclear y por el fortalecimiento de sus vínculos estratégicos con Moscú y Beijing.
La agencia estatal Korean Central News Agency informó además que el líder norcoreano ordenó el desarrollo de nuevos sistemas de armas para robustecer a su ejército, incluidos misiles balísticos intercontinentales capaces de ser lanzados desde submarinos y un mayor despliegue de armas nucleares tácticas -como artillería y misiles de corto alcance- con Corea del Sur como principal objetivo.
El congreso del Partido de los Trabajadores, que concluyó el miércoles tras siete días de sesiones en Pyongyang, es el evento político más relevante del país y un espectáculo milimétricamente coreografiado para exaltar el liderazgo de Kim ante miles de delegados. El cierre fue un desfile militar nocturno en la capital, donde el líder compartió el centro de la escena con su hija, cada vez más visible en la liturgia del poder.
Con abrigos de cuero a juego, Kim y la adolescente, de unos 13 años, conversaban de manera constante, señalaban las formaciones y cantaban junto a los artistas, mientras aviones de combate surcaban el cielo sobre la iluminada plaza Kim Il Sung, bautizada en honor al abuelo del líder y fundador del Estado norcoreano.