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Estados Unidos desmintió el supuesto ataque de Irán contra el portaaviones USS Abraham Lincoln

Teherán aseguró haber lanzado cuatro misiles balísticos contra el buque estadounidense en el golfo Pérsico, pero el Pentágono negó el impacto y afirmó que los proyectiles “ni siquiera se acercaron”.

Hoy 17:06

Irán aseguró este domingo que atacó con cuatro misiles balísticos al portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln, desplegado en el golfo Pérsico. El anuncio fue realizado por la Guardia Revolucionaria a través de la agencia oficial iraní y rápidamente desmentido por el Pentágono.

“El portaaviones estadounidense Abraham Lincoln fue alcanzado por cuatro misiles balísticos”, indicaron desde Teherán. Además, advirtieron que “la tierra y el mar se convertirán cada vez más en el cementerio de los agresores terroristas”.

La respuesta de Washington no tardó en llegar. Desde el Mando Central de Estados Unidos (Centcom) fueron tajantes: “MENTIRA. El Lincoln no fue alcanzado. Los misiles lanzados ni siquiera se acercaron”.

Sin verificación independiente

El presunto ataque no pudo ser confirmado de manera independiente. Tampoco quedó claro si los misiles fueron efectivamente lanzados hacia el buque o si el anuncio forma parte de una estrategia comunicacional en medio del conflicto.

El cruce se produce horas después de los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, que dejaron decenas de muertos entre altos mandos militares.

Según había informado previamente el propio Centcom, desde el inicio de las hostilidades hubo “decenas de ataques con misiles y drones iraníes” contra objetivos estadounidenses en la región, aunque con daños considerados mínimos hasta ahora.

El rol estratégico del Abraham Lincoln

El USS Abraham Lincoln es un portaaviones de propulsión nuclear de la clase Nimitz y uno de los principales buques insignia de la Armada estadounidense. Llegó al Golfo el 25 de enero acompañado por tres destructores con misiles guiados.

Su despliegue había sido presentado como parte del refuerzo militar en el marco de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. La nave transporta aviones F-35 y suele operar con destructores equipados con misiles Tomahawk, además de un submarino de propulsión nuclear.

El eventual impacto sobre un portaaviones de estas características marcaría un hecho de enorme gravedad, por tratarse de uno de los símbolos del poder militar estadounidense.