El hijo del ayatollah que murió en el primer día de los ataques de Estados Unidos e Israel permanece oculto. Pidió a los países árabes del Golfo que “cierren” las bases norteamericanas.
En su primer mensaje desde que fue elegido líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei dijo este jueves que el cierre del estrecho de Ormuz debe continuar como herramienta para presionar al enemigo y que los ataques de Irán contra los vecinos árabes del Golfo continuarán.
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El nuevo ayatollah, de 56 años, dio señales de que continuará la estrategia de su padre asesinado en la confrontación con Estados Unidos e Israel e indicó su disposición a continuar la guerra que ha alterado el suministro mundial de energía, los viajes internacionales y la estabilidad de Medio Oriente.
El comunicado fue leído en la televisión estatal por un presentador de noticias y Khamenei no apareció en cámara. Los medios iraníes no ofrecieron ninguna explicación al respecto.
El líder iraní dijo en su declaración que la república islámica no se abstendrá de “vengar la sangre de los mártires” del país, en particular de aquellos que murieron en Minab, donde un ataque con misiles contra una escuela primaria femenina dejó decenas de muertos. “Aquellos que mataron a nuestros chicos, van a pagar el precio”, afirmó Khamenei en el comunicado.
El mandatario islámico afirmó que el país cree en la amistad con sus vecinos y que solo atacaría “bases”, en lo que parecía ser una referencia a instalaciones militares. El líder supremo pidió a los países árabes del Golfo que “cierren” las bases norteamericanas “lo antes posible”, y afirmó que la protección prometida por Estados Unidos “no es más que una mentira”.
Khamenei también sugirió que podrían activarse “otros frentes en los que el enemigo tiene poca experiencia y sería altamente vulnerable”. No especificó dónde se ubicarían esos frentes, aunque algunos funcionarios occidentales han expresado preocupación de que Irán pueda activar células terroristas durmientes en Europa.
El líder del régimen islámico elogió además a Hezbollah, el grupo terrorista libanés respaldado por Irán, al describirlo como “abnegado” por acudir en ayuda de Irán, según el comunicado leído en los medios estatales. Hezbollah ha disparado cientos de cohetes contra Israel desde el inicio del conflicto.
Apenas unos minutos después, el Ejército israelí advirtió a los residentes de una amplia franja del Líbano que abandonen sus hogares, anticipando otro golpe contra el grupo terrorista.
Por otra parte, Khamenei se refirió en su discurso la muerte de su padre, indicando que estuvo presente después del ataque y reconoció su cuerpo. También confirmó que su esposa, una de sus hermanas, su sobrina y el esposo de su otra hermana también murieron en el ataque aéreo.
“Tuve el honor de ver su cuerpo después de su martirio”, dijo Khamenei sobre su padre. “Lo que vi fue una montaña de firmeza, y me dijeron que el puño de su mano intacta estaba cerrado”.
Sospechas sobre su salud
Cuatro días después de haber sido proclamado mandatario del régimen islámico, Khamenei permanecía oculto, mientras fuentes iraníes e israelíes coinciden en que resultó herido en el mismo ataque que mató a su padre, el ayatollah Ali Khamenei, al inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel.
Funcionarios iraníes citados por distintos medios señalaron que Khamenei sufrió heridas principalmente en las piernas durante el bombardeo del 28 de febrero contra el complejo donde residía y trabajaba su padre en Teherán. El ataque aéreo, lanzado el primer día de la ofensiva occidental contra Irán, destruyó el recinto y mató a varios miembros de la familia del líder, además de altos responsables militares.
Según esas fuentes, el nuevo dirigente se encuentra consciente y resguardado en un lugar altamente protegido, con comunicaciones limitadas para evitar que su ubicación sea detectada.
El nuevo ayatollah, de 56 años, dio señales de que continuará la estrategia de su padre asesinado en la confrontación con Estados Unidos e Israel e indicó su disposición a continuar la guerra que ha alterado el suministro mundial de energía, los viajes internacionales y la estabilidad de Medio Oriente.
El comunicado fue leído en la televisión estatal por un presentador de noticias y Khamenei no apareció en cámara. Los medios iraníes no ofrecieron ninguna explicación al respecto.
El líder iraní dijo en su declaración que la república islámica no se abstendrá de “vengar la sangre de los mártires” del país, en particular de aquellos que murieron en Minab, donde un ataque con misiles contra una escuela primaria femenina dejó decenas de muertos. “Aquellos que mataron a nuestros chicos, van a pagar el precio”, afirmó Khamenei en el comunicado.
El mandatario islámico afirmó que el país cree en la amistad con sus vecinos y que solo atacaría “bases”, en lo que parecía ser una referencia a instalaciones militares. El líder supremo pidió a los países árabes del Golfo que “cierren” las bases norteamericanas “lo antes posible”, y afirmó que la protección prometida por Estados Unidos “no es más que una mentira”.
Khamenei también sugirió que podrían activarse “otros frentes en los que el enemigo tiene poca experiencia y sería altamente vulnerable”. No especificó dónde se ubicarían esos frentes, aunque algunos funcionarios occidentales han expresado preocupación de que Irán pueda activar células terroristas durmientes en Europa.
El líder del régimen islámico elogió además a Hezbollah, el grupo terrorista libanés respaldado por Irán, al describirlo como “abnegado” por acudir en ayuda de Irán, según el comunicado leído en los medios estatales. Hezbollah ha disparado cientos de cohetes contra Israel desde el inicio del conflicto.
Apenas unos minutos después, el Ejército israelí advirtió a los residentes de una amplia franja del Líbano que abandonen sus hogares, anticipando otro golpe contra el grupo terrorista.
Por otra parte, Khamenei se refirió en su discurso la muerte de su padre, indicando que estuvo presente después del ataque y reconoció su cuerpo. También confirmó que su esposa, una de sus hermanas, su sobrina y el esposo de su otra hermana también murieron en el ataque aéreo.
“Tuve el honor de ver su cuerpo después de su martirio”, dijo Khamenei sobre su padre. “Lo que vi fue una montaña de firmeza, y me dijeron que el puño de su mano intacta estaba cerrado”.
Sospechas sobre su salud
Cuatro días después de haber sido proclamado mandatario del régimen islámico, Khamenei permanecía oculto, mientras fuentes iraníes e israelíes coinciden en que resultó herido en el mismo ataque que mató a su padre, el ayatollah Ali Khamenei, al inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel.
Funcionarios iraníes citados por distintos medios señalaron que Khamenei sufrió heridas principalmente en las piernas durante el bombardeo del 28 de febrero contra el complejo donde residía y trabajaba su padre en Teherán. El ataque aéreo, lanzado el primer día de la ofensiva occidental contra Irán, destruyó el recinto y mató a varios miembros de la familia del líder, además de altos responsables militares.
Según esas fuentes, el nuevo dirigente se encuentra consciente y resguardado en un lugar altamente protegido, con comunicaciones limitadas para evitar que su ubicación sea detectada.
El nuevo ayatollah, de 56 años, dio señales de que continuará la estrategia de su padre asesinado en la confrontación con Estados Unidos e Israel e indicó su disposición a continuar la guerra que ha alterado el suministro mundial de energía, los viajes internacionales y la estabilidad de Medio Oriente.
El comunicado fue leído en la televisión estatal por un presentador de noticias y Khamenei no apareció en cámara. Los medios iraníes no ofrecieron ninguna explicación al respecto.
El líder iraní dijo en su declaración que la república islámica no se abstendrá de “vengar la sangre de los mártires” del país, en particular de aquellos que murieron en Minab, donde un ataque con misiles contra una escuela primaria femenina dejó decenas de muertos. “Aquellos que mataron a nuestros chicos, van a pagar el precio”, afirmó Khamenei en el comunicado.
El mandatario islámico afirmó que el país cree en la amistad con sus vecinos y que solo atacaría “bases”, en lo que parecía ser una referencia a instalaciones militares. El líder supremo pidió a los países árabes del Golfo que “cierren” las bases norteamericanas “lo antes posible”, y afirmó que la protección prometida por Estados Unidos “no es más que una mentira”.
Khamenei también sugirió que podrían activarse “otros frentes en los que el enemigo tiene poca experiencia y sería altamente vulnerable”. No especificó dónde se ubicarían esos frentes, aunque algunos funcionarios occidentales han expresado preocupación de que Irán pueda activar células terroristas durmientes en Europa.
El líder del régimen islámico elogió además a Hezbollah, el grupo terrorista libanés respaldado por Irán, al describirlo como “abnegado” por acudir en ayuda de Irán, según el comunicado leído en los medios estatales. Hezbollah ha disparado cientos de cohetes contra Israel desde el inicio del conflicto.
Apenas unos minutos después, el Ejército israelí advirtió a los residentes de una amplia franja del Líbano que abandonen sus hogares, anticipando otro golpe contra el grupo terrorista.
Por otra parte, Khamenei se refirió en su discurso la muerte de su padre, indicando que estuvo presente después del ataque y reconoció su cuerpo. También confirmó que su esposa, una de sus hermanas, su sobrina y el esposo de su otra hermana también murieron en el ataque aéreo.
“Tuve el honor de ver su cuerpo después de su martirio”, dijo Khamenei sobre su padre. “Lo que vi fue una montaña de firmeza, y me dijeron que el puño de su mano intacta estaba cerrado”.
Sospechas sobre su salud
Cuatro días después de haber sido proclamado mandatario del régimen islámico, Khamenei permanecía oculto, mientras fuentes iraníes e israelíes coinciden en que resultó herido en el mismo ataque que mató a su padre, el ayatollah Ali Khamenei, al inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel.
Funcionarios iraníes citados por distintos medios señalaron que Khamenei sufrió heridas principalmente en las piernas durante el bombardeo del 28 de febrero contra el complejo donde residía y trabajaba su padre en Teherán. El ataque aéreo, lanzado el primer día de la ofensiva occidental contra Irán, destruyó el recinto y mató a varios miembros de la familia del líder, además de altos responsables militares.
Según esas fuentes, el nuevo dirigente se encuentra consciente y resguardado en un lugar altamente protegido, con comunicaciones limitadas para evitar que su ubicación sea detectada.