El arquero argentino volvió a ser blanco de insultos en Francia antes del cruce entre Aston Villa y Lille por la Europa League. En las tribunas apareció una bandera con un mensaje directo: “Martínez no es bienvenido”.
El arquero Emiliano Martínez volvió a vivir una noche caliente en Francia. Antes del inicio del partido entre Lille OSC y Aston Villa por los octavos de final de la UEFA Europa League, el marplatense fue recibido con silbidos e insultos en el Estadio Pierre-Mauroy.
Apenas salió a realizar la entrada en calor, el clima ya era hostil. En una de las tribunas apareció una bandera de Francia con el mensaje “Martínez no es bienvenido”, una clara muestra de que los hinchas locales todavía no olvidan lo ocurrido en el Copa Mundial de la FIFA 2022, cuando Selección Argentina derrotó a Selección de Francia en la final disputada en Doha.
Para el Dibu, el cruce con Lille tiene un condimento especial. No es la primera vez que enfrenta la hostilidad de esta hinchada. En abril de 2024, cuando el Villa visitó Francia por los cuartos de final de la UEFA Europa Conference League, el arquero argentino también fue silbado durante todo el encuentro.
Aquella noche terminó siendo inolvidable para el campeón del mundo. Tras resistir 120 minutos de presión constante, Martínez se convirtió en figura al atajar dos penales en la definición y luego celebró con su ya clásico baile frente a la tribuna rival, un gesto que quedó grabado en la memoria de los fanáticos franceses.
Después de ese partido, el arquero había dejado en claro que el clima adverso no lo afecta, sino todo lo contrario. “Me motivan los hinchas. Cuando me tiran cosas a la espalda… toda mi vida me tiraron cosas a la espalda y siempre me levanté. Me da el combustible justo para actuar”, aseguró en aquella ocasión.
Ahora, con el Dibu nuevamente en suelo francés, el ambiente promete ser intenso dentro y fuera de la cancha. El arquero buscará sostener el arco del Aston Villa para llegar con ventaja a la revancha en Birmingham, mientras que los hinchas del Lille dejaron en claro que el recibimiento ya estaba preparado mucho antes del pitazo inicial.