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“Roña” o “Locomotora”: la historia detrás de los apodos de Jorge Castro y cuál era su favorito

El histórico boxeador argentino, que murió a los 59 años, fue conocido por dos sobrenombres que marcaron su vida dentro y fuera del ring. Uno nació en su infancia en Santa Cruz y el otro reflejó su estilo de combate, caracterizado por avanzar sin dar tregua a sus rivales.

Hoy 19:53
Locomotora Castro

La muerte de Jorge “Locomotora” Castro dejó un profundo pesar en el deporte argentino y volvió a poner en primer plano la historia de uno de los boxeadores más recordados del país. A lo largo de su carrera, el excampeón mundial fue conocido por dos apodos emblemáticos: “Roña” y “Locomotora”, cada uno ligado a una etapa diferente de su vida.

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Aunque ambos sobrenombres quedaron asociados a su figura, el propio Castro había reconocido que tenía una preferencia: “Me gusta más ‘Roña’ porque es de barrio”. La frase resumía el vínculo que mantenía con sus orígenes y con una identidad que lo acompañó desde mucho antes de convertirse en una figura internacional del boxeo.

Por qué le decían “Roña” a Jorge Castro

El apodo “Roña” surgió durante su infancia en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, donde nació el 18 de agosto de 1967. Antes de dedicarse al boxeo, Castro ya tenía fama de ser un chico conflictivo y de involucrarse frecuentemente en peleas callejeras.

“Yo era muy peleador. Me peleaba en la calle con cualquiera. De ahí viene el apodo porque buscaba roña todo el tiempo”, había contado en una entrevista con TyC Sports.

En otra oportunidad, el excampeón recordó que los vecinos del barrio lo identificaban con una expresión que terminaría convirtiéndose en su sobrenombre: “Me decían ‘ahí viene el busca roña’, de chiquito”.

La palabra, utilizada en el habla cotidiana para referirse a alguien que busca pelea o conflicto, quedó ligada a su personalidad durante la juventud. Con el paso de los años, el apodo trascendió aquella etapa y se convirtió en una marca de identidad que Castro conservó incluso después de alcanzar la fama.

Su identificación con ese sobrenombre era tal que en su cuenta de Instagram, pese a ser mundialmente conocido como “Locomotora”, se presentaba como Jorge “El Roña” Castro.

Cómo surgió el apodo “Locomotora”

El segundo sobrenombre apareció durante su etapa como boxeador y estuvo directamente relacionado con su estilo sobre el cuadrilátero.

Según había contado el propio Castro, comenzó a ser llamado “Locomotora” cuando tenía 17 años. La comparación surgió por su manera de pelear: avanzaba constantemente, soportaba los golpes de sus oponentes y mantenía la presión sin retroceder.

“Me lo pusieron de pendejo, cuando tenía 17 años, porque siempre iba para adelante y nunca retrocedía”, recordó en una entrevista con América TV.

A diferencia de “Roña”, que lo conectaba con su infancia y su personalidad fuera del deporte, “Locomotora” representaba al competidor que se había ganado un lugar entre los grandes del boxeo argentino.

El apodo se hizo especialmente popular durante su carrera profesional, marcada por combates exigentes y una capacidad de resistencia que se convirtió en una de sus principales características.

Al recordar una pelea contra Miguel “Puma” Arroyo, disputada en el Luna Park el 2 de diciembre de 1989, Castro resumió su estilo con una frase: “Puse la locomotora y gané yo”.

Cuál de los dos apodos prefería

A pesar de que “Locomotora” fue el sobrenombre con el que alcanzó reconocimiento internacional, Jorge Castro prefería “Roña” porque lo vinculaba con su barrio y sus orígenes.

“Lo de ‘Locomotora’ es más por lo de deportista”, había explicado al diferenciar ambos nombres.

La distinción reflejaba dos facetas de su vida: por un lado, el chico que creció en el sur argentino y que desde pequeño tenía fama de buscar pelea; por el otro, el atleta que construyó una extensa trayectoria profesional y se consagró campeón mundial.

La carrera que convirtió a “Locomotora” en una leyenda

El nombre “Locomotora” quedó definitivamente instalado en la historia del deporte argentino después de que Castro conquistara el título mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) el 12 de agosto de 1994, al derrotar al estadounidense Reggie Johnson en Buenos Aires.

Sin embargo, una de las peleas más recordadas de su carrera llegó el 10 de diciembre de ese mismo año, cuando enfrentó al estadounidense John David Jackson en Monterrey, México.

El combate parecía cuesta arriba para el argentino, que había recibido un duro castigo y tenía ambos ojos inflamados. Pero en el noveno asalto conectó un potente golpe de izquierda que derribó a su rival y cambió el desarrollo de la pelea. Después de nuevas caídas de Jackson, el árbitro decretó el nocaut a favor de Castro.

Aquel triunfo se convirtió en una de las grandes hazañas del boxeo nacional y consolidó la imagen del peleador que nunca dejaba de avanzar.

A lo largo de su carrera profesional, Castro disputó 144 combates, con 130 victorias —90 por nocaut—, 11 derrotas y tres empates. Su trayectoria y su personalidad lo transformaron en una figura reconocida más allá del ámbito deportivo.

Tras su muerte a los 59 años, sus dos apodos vuelven a resumir distintas partes de su historia: “Roña”, el hombre que nunca olvidó sus raíces, y “Locomotora”, el campeón que avanzó hasta ganarse un lugar entre las leyendas del boxeo argentino.

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