Algunos especialistas sostienen que no hay muchas diferencias, que hay individuos excepcionales tanto entre los de raza como entre aquellos que no la tienen.
Seguro alguna vez te ha pasado: quisiste enseñarle a ir al baño en el jardín, y ensució toda la sala del comedor. Los animales no lo saben; en teoría, es justamente el uso de la razón lo que diferencia al hombre del resto de los animales, pero eso no quita el hecho de saber que ellos sí son inteligentes, y en el caso de los perros eso se evidencia aún más, pero... ¿tiene algo que ver con la raza?
Lo dijo Darwin: los "mestizos" sin raza, más inteligentes
Algunos creen que sí, que los perros sin raza son, por término medio, más inteligentes que la media de los perros de raza. Otros simplemente dicen que no hay diferencias, que hay individuos excepcionales tanto entre los de raza como entre aquellos que no la tienen.
Teo Mariscal - director Fundación Bocalán, la cual se encarga de fomentar la inclusión e integración de personas con discapacidad a través de la interacción con animales- diferencia claramente al hablar de inteligencia a un perro que es un cruce fortuito de razas y al auténtico perro callejero: “Ese perro mestizo que nació en la calle y que viene de dos perros que aprendieron a cruzar semáforos en la calle, a encontrar comida, que saben buscarse abrigo en invierno y sombra en verano, obviamente es más inteligente. Es una selección darwiniana. A lo mejor de su camada nacieron diez cachorros y solo sobrevivió hasta criar uno. Hemos trabajado con ellos y son unos monstruos. A veces hasta se pasan de listos. Hay muchos cachorros que nosotros, como criadores, hacemos que vivan cuando no deberían. Está bien hecho, no vas a dejar que mueran, pero debilita la especie. Es lo mismo que sucede con el hombre”.
Otra de las claves, como apunta el veterinario Carlos Rodríguez, es que en muchos casos solo se está criando buscando belleza y eso va en detrimento de todo lo demás: “Los perros que usan policía, guardia civil o bomberos, por ejemplo, proceden de líneas muy poco ‘agilipolladas’. Buscan animales muy tradicionales. Cuando se selecciona la función no se producen aberraciones físicas, sino que potencias comportamiento”.
“La fortuna del gato es que es un animal que no saca a pasear, que no se enseña. No se vacila con él”, concluye Rodríguez, que confirma que en la carrera (él estudió en la Universidad Complutense) no se estudian a los mestizos: “se estudian razas de cerdos, de vacas, de ovejas, de perros… pero el mestizo, al no ser medible, no”.
De todos modos, hay algo que no se puede negar: de raza o sin raza, son los compañeros más leales que podamos tener.