Por primera vez en décadas, no hubo fieles en la tradicional procesión, que cada año congrega a todo un pueblo y vecinos de zonas aledañas.
La fiesta en honor a San Antonio de Padua, en el norte santiagueño, suele ser un evento ya tradicional. Cada 13 de junio se congregan en la parroquia homónima para celebrar en comunidad, y acuden miles de personas, de Sachayoj, y de zonas vecinas.
Este año tuvo varios condimentos que podrían considerar a la fiesta patronal de Sachayoj como histórica. La pandemia impidió que se realice el encuentro multitudinario donde no faltaban las comidas típicas, y los bailes tradicionales, como siempre ocurrió.

Este año el padre Oscar Aranda presidió toda la celebración, acompañado por pocos fieles en dos vehículos. Junto a la comisión organizadora se decidió hacer un recorrido en camioneta por las calles y los barrios del pueblo. A su paso, niños y adultos desde la vereda de sus casas, vitoreaban a San Antonio con banderas y pañuelos.
Una celebración que quedará en la memoria, porque la fiesta que alguna vez fue multitudinaria y el orgullo del pueblo, este año fue sin la presencia de gente. Sin embargo, acrecentó aún más la fe por el contexto que se vive, ya que la mayoría de las plegarias, rezos y pedidos eran para que San Antonio interceda y proteja al mundo entero de esta pandemia.

En la celebración, el sacerdote agradeció “el acompañamiento que la gente hizo desde sus casas”; e instó a “no perder las esperanzas para que el año próximo, la fiesta patronal vuelva a congregarlos como fue siempre, en comunidad, manteniendo la unión y la fe en San Antoio de Padua”.