Viernes 07
Mayo de 2021
X
Opinión y Actualidad

Crítica de Mortal Kombat, una película digna de los videojuegos

El reboot en forma de película de imagen real hace justicia al legado de Mortal Kombat. Lewis Tan capitanea una historia en la que el lore del videojuego brilla.

16/04/2021

Por Daniel Quesada

Para Hobby Consolas

No importa los años que pasen. Siempre que llega a las pantallas una adaptación de videojuego a película, los consoleros sentimos un escalofrío. En parte, es emoción por ver un homenaje a nuestras partidas en pantalla grande; pero en buena parte, también es miedo, porque ese homenaje sea demasiado cutre y descarrille. Por suerte, Mortal Kombat rompe esa "maldición".

Como bien sabréis, la relación de Mortal Kombat con el cine viene de muy atrás (el propio videojuego original está muy influenciado por las películas asiáticas de artes marciales), con una primera película que, en 1995, intentó con más buenas intenciones que talento emular el espíritu de la franquicia. 26 años después, esta Mortal Kombat cuenta con mayor presupuesto y actores más adecuados. Tiene las ideas clara, pero... ¿Habrá conseguido su propósito?

La historia de la película de Mortal Kombat gira en torno a Cole Young, un esforzado pero poco exitoso luchador de MMA que, de golpe, cruza su destino con un misterioso torneo llamado Mortal Kombat, el cual sirve para decidir si la Tierra es dominada por las fuerzas de Shang Tsung, que habita en el mundo exterior. Aunque Cole es un personaje creado ex profeso para la película, desde el principio vemos a toda clase de luchadores icónicos de los videojuegos: Sonya Blade, Kano, Jax, Mileena... Y claro, Sub-Zero, la verdadera estrella de la película.

Todo lo que gira a su alrededor, desde el redondo e impactante arranque de la película, es lo más sólido, pues bebe del propio lore de los videojuegos (la eterna lucha entre el clan de los Lin Kuei y el de los Shirai Ryu) y de la estética del cine de artes marciales y samurais japonés: la venganza, las profecías, los odios ancestrales... Todo ello está muy bien representado y ayuda a dar dramatismo al conjunto.

Y es que la película de Mortal Kombat tiene bastante de coral, como debe ser, a pesar de que la historia de Cole actúe como hilo conductor. Sonya está muy bien representada y es crucial en la trama, del mismo modo que lo son Raiden o Liu Kang, por ejemplo. Todos ellos están fielmente representados respecto a los juegos, en especial a partir de la nueva oleada de títulos que hubo con el Mortal Kombat de 2011.

Por otro lado tenemos a Kano, que, además de ser importante, actúa como alivio cómico. Algunos de sus chascarrillos consiguen conectar, pero reconocemos que se nos ha hecho un pelín graciosillo de más. Nada que haga descarrilar la película, pero hubiéramos agradecido que se cortaran un poco.

Y es que una adaptación como la de Mortal Kombat corre el riesgo de caerse de la cuerda floja en muchas ocasiones. Seamos sinceros, el argumento de los juegos, por mucho que añadan subtramas, es una mera excusa para ver una pelea detrás de otra, así que aquí tampoco nos vamos a encontrar un contexto o diálogos dignos de Oscar. Por otro lado, algunos personajes son tan, tan fantásticos, que verlos en imagen real puede quedar ridículo. Algunos, como Raiden o Shang Tsung, están a punto de cruzar esa línea, pero el director Simon McQuoid ha sabido mantener las riendas del proyecto antes de que se le escapen.

Esto se debe, por un lado, a que tanto la fotografía como los escenarios y los efectos especiales están a un buen nivel. Nos "creemos" que están metidos en ese mundo fantástico en el que lo cibernético, lo mágico y lo monstruoso se dan la mano. Es cierto que nos hemos quedado con ganas de ver más del Mundo Exterior, aunque sospechamos que es un as que se están dejando en la manga, como luego veremos.

Otro de los puntos a favor de la película es que la gran mayoría del casting está muy bien elegido. Lewis Tan (Deadpool 2) no es ningún actorazo, pero a la hora de liarse a repartir como Cole, se entrega como nadie. Sus peleas y su sufrimiento son muy creíbles, además de espectaculares. Lo mismo sucede con Jessica McNamee (Megalodón) como Sonya o con el propio Joe Taslim (Star Trek: Más allá) como un Sub-Zero que de verdad da miedo.

Mención especial, por supuesto, para el gran Hiroyuki Sanada (Musashi en Westworld), que hace de un Hanzo Hasashi duro y torturado. Por cierto, ¿qué pasa con clásicos como Skorpion o Johnny Cage? Aaaah, esa es una de las virtudes de la película: es muy consciente del lore que hay detrás de los videojuegos y de lo que los fans quieren ver. En ese sentido, sabe reservarse según que cartas para el momento oportuno...

Al margen de los personajes que vemos en la película, hay referencias a muchos otros, desde el maestro Bo Rai Cho hasta imágenes de Shao Khan, si estamos atentos. En ese sentido, está claro que disfrutaréis más de la película de Mortal Kombat si conocéis los juegos, porque hay muchas referencias visuales y narrativas por aquí y por allá. ¿Y si los juegos os dan igual? En ese caso, puede que alguna parte del filme os parezca una tontería (sobre todo, la primera parte, que es más argumental y "densa"), pero estamos seguros de que soltaréis alguna carcajada de satisfacción con los momentos más brutos.

Y es que sí, os podemos confirmar que Mortal Kombat no tiene miedo de ponerse gore cuando hace falta. Los archiconocidos Fatality están aquí y hemos disfrutado mucho viendo como muchos de ellos están extraídos directamente de momentazos brutos del videojuego. ¡Muy atentos a Kung Lao! No es que toda la película sea sangrienta y bestiaja, pero de vez en cuando se desmelena sin pudor.

Por supuesto, también hay muchas artes marciales, algo que redunda en el acierto de casting que comentábamos antes. Todos los que tienen que pelear, saben lo que hacen. Es una gozada ver en acción al propio Cole, pero también a iconos como Liu Kang, que combinan coreografías trabajadas y "reales" con ataques especiales extraídos del juego, como la icónica patada bicicleta.

Se nota que los actores están ahí batiéndose el cobre, algo que ya nos comentaba Lewis Tan en la entrevista que mantuvimos con él, si bien es cierto que a veces se abusa de planos cortos y un montaje algo picado, que no dejan disfrutar de los golpes en todo su esplendor. En cualquier caso, las peleas son espectaculares y "dolorosas", lo que ayuda a disfrutar mucho más de la película. Está claro que este es uno de esos productos que se disfrutan más en la sala de un cine, con los ataques especiales vistos en pantalla grande y el sonido envolvente reforzando cómo todo se hiela a nuestro alrededor cuando llega Sub-Zero.

Todo esto conforma una historia que, con la sempiterna esperanza de dar pie a secuelas en el futuro, no muestra todo lo que podría (el universo de MK es gigantesco a estas alturas), pero sabe jugar bien con lo que sí pone en pantalla.

Mortal Kombat es, en definitiva, una película muy consciente de su naturaleza palomitera, algo que lleva con mucho orgullo. Hay partes del guión que son muy tontorronas, otras que deberían quedar mejor explicadas... Pero como película de acción y, sobre todo, como adaptación de los juegos (aun permitiéndose licencias propias y sacándose algunos personajes de la manga), hace un trabajo de lo más sólido. No hará mella en vuestros cerebros, pero sí abrirá boquetes en los luchadores.