La cárcel Modelo de Barcelona es el escenario en el que Alberto Rodríguez ha encerrado a Miguel Herrán, Javier Gutiérrez, Jesús Carroza y Fernando Tejero.
Por Àlex Montoya
Para Fotogramas
"Este es un país para los hijos de los dueños, nada va a cambiar", afirma el desesperado protagonista en una nada casual línea de diálogo, espejo entre los días que vivimos y aquella Transición que nos vendieron como modélica. Y es que, como viene ocurriendo en su cine, Alberto Rodríguez y Rafael Cobos convierten el uso de las constantes de género en afinados instrumentos para el, siempre crítico, retrato sociopolítico. El thriller asfixiante de 'La Isla Mínima', el trepidante de 'Grupo 7' o el juguetón de 'El hombre de las mil caras', dan paso al subgénero carcelario para hablar, en realidad, de derechos humanos y reflexionar sobre el sentido de las prisiones. También para construir una historia de amistad entre rejas tan hermosa como la de 'Cadena perpetua'.
Con estilo depurado, mimo en la construcción de personajes y absoluta fidelidad al mantra de entretener, 'Modelo 77' regala escenas contundentes, un guiño a 'La evasión' de Jacques Becker, y un puñado de interpretaciones poderosas: qué química la de Herrán-Gutiérrez; qué vuelo el de Xavi Sáez y Jesús Carroza; cuánta luz la de Catalina Sopelana.
Para seguir reflexionando sobre los agujeros y las manchas de la Transición.