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“Usted es un ángel”: el gesto solidario que emocionó a Azucena y a muchos santiagueños

Una mujer que vende tortillas para sobrevivir recibió una ayuda inesperada que se volvió viral en redes sociales y despertó una ola de mensajes de empatía y solidaridad en Santiago del Estero. Mirá.

07/01/2026

Una escena simple, cotidiana y profundamente humana se volvió viral en las últimas horas y conmovió a miles de santiagueños. Un hombre protagonizó un emotivo acto de solidaridad al ayudar a Azucena, una mujer de 62 años que vende tortillas para poder salir adelante.

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La historia fue grabada y compartida en redes sociales por Luis Nassif, despertando una ola de mensajes de apoyo, empatía y admiración por el gesto.

Azucena —a quien todos llaman “Azu”— contó en el video que vende tortillas porque ni ella ni su marido tienen trabajo. Su esposo atraviesa un delicado estado de salud: le amputaron una pierna y la silla de ruedas que utiliza está rota, lo que complica aún más su día a día. Aun así, sale todos los días a trabajar, con la esperanza intacta y el sueño de algún día poder tener una rotisería en su propia casa.

Durante la charla, el hombre le preguntó cuánto ganaba por día. “No llega a 10 mil pesos, y con eso no hago nada”, respondió ella, con sinceridad. Entonces ocurrió el momento que terminó de tocar los corazones: decidió comprarle toda la mercadería, pagarle muy por encima de lo que valía y, además, devolverle los productos para que pudiera seguir vendiendo.

Conmovida hasta las lágrimas, Azucena no dudó en agradecerle con una frase que resumió todo el gesto: “Usted es un ángel”.

“Lloro de felicidad”, dijo la mujer, mientras se abrazaban. El hombre, visiblemente emocionado, explicó que la ayuda es posible gracias a la colaboración de la gente y pidió que el video se viralice para llegar a más personas que puedan dar una mano. Incluso solicitó, para quien pueda colaborar, una silla de ruedas en buen estado para el marido de Azucena.

Una historia que demuestra que, en medio de las dificultades, la empatía, la solidaridad y los pequeños grandes gestos todavía existen. Y que a veces, un abrazo y una ayuda a tiempo pueden cambiarle el día —o la vida— a alguien.