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“La primera piña te sorprende”: Moria Casán recordó el episodio de violencia de género que marcó su vida

VIDEO | La conductora relató en vivo un episodio de violencia que sufrió en una relación pasada, habló del impacto emocional de la agresión y reflexionó sobre la dificultad de salir de vínculos marcados por la toxicidad.

07/01/2026

El miércoles por la mañana, durante La Mañana con Moria (ElTrece), el programa abordó el caso de violencia de género que atravesó Romina Gaetani y abrió un espacio para que Moria Casán compartiera su propia experiencia personal. En un clima de honestidad y reflexión, la conductora relató en primera persona cómo vivió episodios de violencia en el pasado, sumando su voz a un debate profundo sobre la toxicidad en las relaciones y la dificultad de romper esos ciclos.

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Moria fue directa al recordar: “Es muy doloroso cuando no podés salir de esa toxicidad. Es un dolor que tiene que ver con la humillación, tiene que ver con que sentís que no te desvaloricen”. Y reveló el momento en que la violencia se volvió física: “Por ejemplo, a mí la primera piña que me pegaron en mi vida, todavía tengo la marca en el ojo, que fue acá arriba. Si vos me tocás acá, tengo como un huesito salido. Eso fue que estaba en un coche con una pareja mía, que ya partió, y era muy celoso y yo, cuando le fui a hacer una pregunta así, me hizo ¡pon! y me la dio acá. Me dejó el ojo negro, así que no pude ir a trabajar ese día”.

Sobre esa marca, La One sumó: “Me la dejé tipo la cesárea de mi hija, que no la quiero borrar como un tatuaje, que es el mejor tatuaje que tengo, para un hecho de mi vida que pude soportar, pero la primera piña te sorprende y te sentís tan humillada y tan dolorida que no podés… Yo no pude reaccionar“. Y siguió: “A la segunda le pegué yo y a la tercera me separé con cosas incluidas, pero tengo una personalidad y un carácter muy fuerte. Fui a denunciarlo con mi padre en esa época, hace más de cincuenta años. Pero la humillación que sentís es fuerte y es dolorosa porque te pegó la persona que amás”.

“La piña que me podía haber sacado el ojo. Me acuerdo el dolor, pero más que el dolor, eso es un dolor que decís ‘no podés creer’. Y después te superás. Bueno, yo también después me puse bravísima y ya te digo, después se había convertido en un ritmo”, contó a corazón abierto.

Moria admitió la dificultad de identificar el abuso: “Tenés que tener esa personalidad y esa fortaleza de la priorización. Que en mi caso, al principio me descolocó, hasta que se me bajó el ojo no pude creer y te sentís humillada”. Sobre su reacción ante la segunda agresión, relató: “La primera vez que lo pedía, la segunda, cuando venía de piña, le metí un patadon en el taco en los huevos, que le metí un taco en la cabeza, le empecé a pegar como loca. La primera vez fui a la bragueta con un taco que no sé cómo no se la agujereé”.

Hacia el final, la legendaria actriz ejemplificó la toxicidad de ciertas relaciones simbióticas: “Hay casos de pareja tan simbióticamente siameses, ahí como locos. Uno es caso de pareja que se atendían los dos en celular y decían lo mismo, era Ale con Alfano. Decían lo mismo cuando llamabas o hablabas con Alfano, te atendían los dos y: Hola, habla Mati, habla Grace, habla todo, decís lo que querés”.

El testimonio completo de Moria, plagado de honestidad y crudeza, dejó en evidencia la complejidad de la violencia de género y la dificultad de romper el ciclo de toxicidad, así como la importancia de la reacción, la denuncia y el acompañamiento para salir adelante y dejar atrás el dolor y la humillación.