El presidente estadounidense afirmó que Washington actuará como intermediario entre las empresas y el gobierno venezolano, garantizará seguridad a las compañías y apuntará a reactivar la industria petrolera con impacto en los precios del crudo.
Estados Unidos decidirá qué petroleras pueden operar en Venezuela y hará de intermediario entre ellas y el gobierno del país sudamericano, declaró este viernes el presidente Donald Trump.
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“Vamos a tomar la decisión sobre qué petroleras van a entrar [en Venezuela], vamos a cerrar el acuerdo”, dijo Trump al recibir a más de una veintena de representantes de empresas de este sector en la Casa Blanca.
“Ustedes están negociando con nosotros directamente, no están negociando con Venezuela en absoluto, no queremos que negocien con Venezuela”, advirtió el mandatario republicano.
“Y tendrán total seguridad. Una de las razones por las que no podían trabajar [en Venezuela] es que no tenían garantías. Pero ahora tienen seguridad total”, enfatizó Trump.
Trump recibió en la Casa Blanca a directivos de las principales compañías petroleras para tratar la reconstrucción de la industria del petróleo en Venezuela.
Poco antes de la reunión, el presidente republicano resaltó en su red Truth Social que “las mayores compañías petroleras del mundo” participarán en el encuentro. “Todos quieren asistir”, agregó.
“Pedimos disculpas a aquellas compañías petroleras a las que no podemos recibir hoy, pero el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum, las recibirán durante la próxima semana. Todos están en contacto diario”, dijo.
También especificó que este encuentro “será casi exclusivamente sobre el petróleo venezolano” y “la relación de EEUU a largo plazo con Venezuela, su seguridad y su gente”.
“Un factor muy importante en esta implicación será la reducción de los precios del petróleo para el pueblo estadounidense”, indicó.
Participaron representantes de Repsol, Chevron, Exxon, ConocoPhillips, Continental, Halliburton, HKN, Valero, Marathon, Shell, Trafigura, Vitol Americas, Eni, Aspect Holdings, Tallgrass, Raisa Energy y Hilcorp, entre otras.
Sancionada por Washington desde 2019, Venezuela posee aproximadamente una quinta parte de las reservas mundiales de petróleo y en su momento fue un importante proveedor de crudo para Estados Unidos.
Sin embargo, según la OPEP, solo produjo alrededor del uno por ciento de la producción mundial total de crudo en 2024, tras años de subinversión, sanciones y embargos.
El martes, Trump declaró que el gobierno interino de Venezuela entregaría hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, y que las ganancias serían “controladas” por el propio líder estadounidense.
Durante su primer mandato, Trump impuso un embargo petrolero con el objetivo de asfixiar económicamente a Venezuela, que depende en gran medida de las exportaciones de crudo.
Al regresar para su segundo mandato, canceló la mayoría de las licencias que permitían a las multinacionales del petróleo y el gas operar en el país, con la excepción de Chevron.
Washington ahora afirma que está “reduciendo selectivamente las sanciones” para permitir la venta y el transporte de crudo venezolano en los mercados globales.
El crudo venezolano es conocido por ser viscoso y difícil de refinar.
El Departamento de Energía de EEUU ya está planeando enviar petróleo ligero para mezclarlo con crudo venezolano a fin de facilitar ese proceso.