El seleccionado argentino pasó por la costa, ganó todos sus partidos sin fisuras y levantó el título del Súper Seven, como parte de su preparación rumbo al Circuito Mundial SVNS.
Los Pumas 7’s aprovecharon el verano para sumar ritmo, confianza y otro trofeo. En plena etapa de preparación para el regreso del Circuito Mundial, el plantel hizo escala en la costa atlántica y respondió con autoridad en el Súper Seven de Mar del Plata, certamen que terminó ganando de manera invicta y sin sobresaltos.
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Durante las dos jornadas de competencia, el conjunto albiceleste marcó claras diferencias frente a todos sus rivales. El primer día fue una demostración total, con goleadas ante CURDA 7 y el combinado local, partidos en los que impuso intensidad, velocidad y contundencia desde el arranque.
La acción continuó el sábado con la misma tónica. Brasil fue superado con amplitud, luego llegó el cruce ante Newbery para sellar el pase a la final y mantener el andar perfecto, siempre sin ceder terreno ni conceder demasiadas ventajas.
En el partido decisivo, el cierre fue ideal. Uruguay resistió lo que pudo, pero la final terminó en un contundente 33-0 que reflejó la superioridad del equipo argentino. Hubo tries de Martiniano Arrieta, Marcos Moneta, Luciano González (en dos oportunidades) y Sebastián Dubuc, además de las conversiones y penales de Pedro De Haro.
Con la copa en mano, el plantel ya cambió el chip. El foco ahora está puesto en el SVNS, cuya próxima parada será en Singapur, a fines de enero, y que marcará el inicio formal de la temporada internacional para el equipo argentino.
Antes del torneo en Mar del Plata, el entrenador Santiago Gómez Cora había explicado el sentido de esta planificación: “Elegimos este camino por la renovación del plantel y por lo que dejaron los primeros torneos”. Y ya pensando en lo que viene, remarcó: “Pinamar es una tradición: trabajamos lo físico, lo técnico y lo mental, y proyectamos todo el año”.