La vecina provincia implementó en su Capital un moderno sistema para tratar de mejorar la seguridad vial.
Las infracciones de tránsito ya no dependen únicamente de la presencia de un inspector en la calle. En San Miguel de Tucumán, la combinación de cámaras, monitoreo en tiempo real y controles viales convirtió a la tecnología en una aliada clave para detectar incumplimientos y sancionar conductas peligrosas o indebidas, incluso aquellas que rozan lo insólito.
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Casos como el de un conductor que subió a la vereda para esquivar un control y se negó a identificarse —lo que derivó en una sanción aplicada al dueño registral del vehículo, aún no transferido— o los argumentos inverosímiles de automovilistas que dan positivo en alcoholemia durante operativos nocturnos, forman parte del día a día del área de Tránsito.
A ellos se suman las infracciones más habituales, como estacionar en doble fila o sobre la vereda, cuyos avisos de multa llegan al domicilio aun cuando el infractor no vio a ningún agente en la zona.
Según explicó el director de Tránsito capitalino, José María Mansilla, nadie escapa al “ojo del gran hermano”. Las cámaras del Centro de Monitoreo funcionan como un complemento permanente de la tarea en la vía pública y permiten actuar con rapidez ante maniobras indebidas.
Los números reflejan el impacto del sistema: durante 2025 se labraron casi 109.000 actas de infracción, un 47% más que en 2024. Además, 9.435 vehículos fueron trasladados al corralón municipal, entre ellos 4.583 automóviles y 3.800 motocicletas.
Las principales causas de remoción fueron estacionar en zonas prohibidas, con 3.542 casos; circular en moto sin casco, con 1.197 infracciones; estacionar en paradas de ómnibus, con 515 actas; conducir sin seguro, con poco más de 400 casos; y estacionar en doble fila, con 292 registros.
Del total de rodados secuestrados, 8.839 ya fueron retirados por sus propietarios tras el pago de la multa, mientras que 596 continúan en el corralón, en su mayoría motocicletas. En la Capital, a diferencia de otras ciudades, no se cobra estadía por el tiempo que el vehículo permanece retenido.
En materia de alcoholemia, Tucumán llegó a ostentar un récord nacional con 56 vehículos retenidos en un solo fin de semana, marca que luego fue superada por la Ciudad de Buenos Aires. Las sanciones, establecidas por normativas nacionales y municipales, oscilan entre 200 y 500 unidades fijas —calculadas según el valor del litro de nafta Premium— y, en promedio, no superan el millón de pesos.
Mansilla remarcó que, más allá del control y la sanción, el eje debe estar puesto en la prevención y la concientización ciudadana, una línea que impulsa la gestión municipal. Las cámaras detectan infracciones a diario y, si bien existe cierta tolerancia ante situaciones puntuales, cuando una conducta afecta el tránsito o la seguridad vial, se procede al labrado del acta.
El crecimiento sostenido del parque automotor complejiza el escenario. Aunque no hay una cifra exacta de cuántos vehículos ingresan diariamente a la ciudad, el monitoreo es constante en los nueve accesos principales. De ese seguimiento surgen patrones claros: por ejemplo, muchos motociclistas que se desplazan de este a oeste suelen usar casco, mientras que en trayectos cortos de norte a sur es frecuente que lo omitan, aun cuando la norma es la misma para todos.
Finalmente, el director de Tránsito advirtió que las infracciones no solo implican multas o secuestros, sino que también generan inconvenientes posteriores, como trabas en la renovación de licencias. En un contexto de controles cada vez más tecnológicos, el mensaje es claro: el cumplimiento de las normas viales dejó de ser opcional y está bajo vigilancia permanente.