En el hospedaje realizó dos transferencias, en el parador simuló haber pagado varios consumos y abonó con comprobantes falsos tres cenas en un restaurante.
Sin embargo, fue en este último donde comenzaron las sospechas. Allí, finalmente, detectaron que el acusado utilizaba una aplicación para fabricar las constancias falsas de transferencias que luego le mostraba al mozo o recepcionista, las cuales, en medio de la vorágine del verano, no eran chequeadas adecuadamente.
Tras ello, el local gastronómico realizó la denuncia y por orden del fiscal Sergio García se le impuso una consigna policial. Así se llevó adelante un allanamiento en el que se secuestró el celular del hombre para ser peritado.
De esta manera se descubrió que había realizado gastos por $6 millones, aunque se sospecha que cometió otras estafas.
En medio de la investigación, la Justicia determinó que el sospechoso ni siquiera tiene cuentas bancarias a su nombre. Además, en su declaración, dijo no tener trabajo. Actualmente permanece detenido.
Los menores, por otra parte, fueron asistidos por una tía que los fue a buscar desde Buenos Aires.