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Cinco cambios diarios para decirle adiós a la panza inflamada

Desde la forma de comer hasta el manejo del estrés, especialistas explican cómo evitar la distensión abdominal.

Hoy 10:00

Sentirse “inflamado” o con la panza hinchada al caer la tarde es una queja habitual, incluso en personas que no presentan enfermedades digestivas. La ropa aprieta más, aparece la sensación de pesadez y el abdomen se ve visiblemente más distendido que por la mañana. Aunque muchas veces se le adjudica la causa a un solo alimento, el origen suele ser multifactorial.

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Según la American Gastroenterological Association, la distensión abdominal funcional está vinculada a la forma en que el sistema digestivo procesa los alimentos, a la acumulación de gases y líquidos, y a hábitos cotidianos que alteran el ritmo intestinal. En la mayoría de los casos, no se trata de un problema grave, pero sí de una señal de que algo en la rutina diaria puede ajustarse.

De acuerdo con un artículo de la American Gastroenterological Association, durante el día el aparato digestivo enfrenta múltiples estímulos: comidas copiosas, bebidas con gas, estrés, cambios posturales y períodos prolongados de sedentarismo. Todo esto puede favorecer la acumulación de gas en el intestino o una digestión más lenta.

Además, el intestino es sensible a la distensión. En algunas personas, pequeñas cantidades de gas generan una percepción exagerada de hinchazón, aun cuando el volumen real no sea elevado. A esto se suma la retención de líquidos, frecuente en contextos de alto consumo de sodio o cambios hormonales.

La evidencia científica señala que ciertos comportamientos cotidianos aumentan la probabilidad de distensión abdominal:

  • Comer rápido y sin masticar bien, lo que incrementa la deglución de aire.
  • Consumir bebidas gaseosas o edulcoradas durante el día.
  • Pasar muchas horas sentado, lo que enlentece el tránsito intestinal.
  • Realizar comidas muy abundantes, especialmente por la noche.
  • Mantener niveles elevados de estrés, que alteran la motilidad digestiva.

Según la American Gastroenterological Association, estos factores no actúan de manera aislada, sino que se potencian entre sí y explican por qué la hinchazón suele empeorar hacia el final del día.

La buena noticia es que pequeños cambios pueden marcar una diferencia clara. Los especialistas recomiendan:

  • Comer más despacio y prestar atención a la masticación.
  • Fraccionar las comidas en porciones moderadas.
  • Priorizar el agua por sobre las bebidas con gas.
  • Caminar unos minutos después de comer para estimular la digestión.
  • Mantener horarios regulares de comida y descanso.

Según la American Gastroenterological Association, cuando la distensión abdominal se acompaña de dolor intenso, pérdida de peso, anemia o cambios persistentes en el ritmo intestinal, es importante consultar con un profesional de la salud para descartar otras causas.