La ofensiva se apoya en supuestas demoras en la entrega de comunicaciones de funcionarios.
Se abre un nuevo capítulo en el juicio por la expropiación de YPF que se tramita en los tribunales de Nueva York, donde la Argentina enfrenta una condena en primera instancia por US$ 16.100 millones más intereses.
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Los beneficiarios de la sentencia presentarán este jueves un escrito ante la jueza Loretta Preska en el que le solicitarán de manera formal que declare al país en desacato y que le apliquen sanciones, mientras el Gobierno busca frenar esa ofensiva con una apelación clave para su estrategia de defensa.
En el planteo, los demandantes —los fondos Petersen y Eton Park, financiados por Burford Capital—sostendrán que la Argentina incumplió una orden judicial vinculada al proceso de discovery, en el que se exige la entrega de correos electrónicos y comunicaciones por servicios de mensajería —como WhatsApp— de funcionarios y exfuncionarios.
Según esa postura, las demoras y la falta de entrega completa del material justificarían avanzar con sanciones. La defensa argentina, en tanto, tiene previsto responder el 19 de febrero con su propio escrito.
El conflicto gira en torno a una orden de Preska que obliga al país a producir comunicaciones digitales de determinados funcionarios, tanto de la actual gestión como de etapas anteriores. De acuerdo con información oficial, la mayoría de los involucrados ya cumplió con el requerimiento, pero al 12 de enero restaban seis funcionarios que no habían entregado ese material, explicó Sebastián Maril, de Latam Advisors, que sigue al detalle los procesos judiciales contra el país en los tribunales del exterior.
Para los demandantes, ese punto es clave para sostener que existe un incumplimiento; para el Gobierno, en cambio, se trata de comunicaciones de carácter personal protegidas por la Constitución.
Desde la Procuración del Tesoro, que encabeza la defensa argentina, rechazaron de plano la acusación de desacato. “La República Argentina está cumpliendo con todas las decisiones judiciales vigentes”, sostuvieron fuentes oficiales, y remarcaron que ninguna declaración de ese tipo puede tener efectos hasta que el país ejerza plenamente su derecho a defensa y la jueza analice el fondo de la cuestión. En ese marco, recordaron que la orden que obliga a revisar dispositivos y cuentas personales ya fue apelada ante la Cámara del Segundo Circuito de Nueva York.
Esa apelación es considerada clave por el Gobierno. En octubre, la Argentina recurrió la decisión de Preska por la que exige la entrega de comunicaciones personales. El Gobierno sostiene que es ilegítima tanto bajo el derecho argentino como bajo el estadounidense. En los últimos días, la defensa presentó por escrito los argumentos para intentar que la Cámara revoque esa orden, un movimiento que busca debilitar el principal sustento del pedido de sanciones.