La actriz reflexionó sobre cómo su rápido ascenso en la industria le otorgó poder a una edad inusualmente temprana, lo que, según sostiene, la protegió de situaciones de acoso y abuso.
Jodie Foster aseguró que haber alcanzado notoriedad y reconocimiento siendo niña la protegió de padecer abuso sexual o comportamientos inapropiados dentro de la industria de Hollywood. La actriz, que recibió su primera nominación al Oscar en 1977 por Taxi Driver —película en la que interpretó a una adolescente explotada sexualmente—, sostuvo que ese temprano prestigio fue determinante para su seguridad.
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
En una entrevista con Fresh Air de NPR, Foster expresó: “He tenido que examinarlo realmente: ¿cómo fue que me salvé? Hubo microagresiones, por supuesto. Cualquiera en un ámbito laboral ha vivido microagresiones misóginas. Es parte de ser mujer, ¿verdad? Pero ¿qué me mantuvo alejada de esas malas experiencias, de esas experiencias terribles?”
La actriz explicó que su carrera temprana le otorgó un nivel de influencia poco común para una niña: “Llegué a creer que tenía cierta cantidad de poder cuando tenía unos 12 años. Para cuando tuve mi primera nominación al Oscar, ya formaba parte de otra categoría de personas que tenían poder, y yo era demasiado peligrosa de tocar. Podía arruinar carreras o podía decir ‘tengo respaldo’, así que no estaba disponible como blanco.”
Foster, quien ha estado revisando su trayectoria tras recibir un reconocimiento en el Festival de Cine de Marrakech, añadió que su personalidad también pudo haberla protegido. “Es muy difícil manipularme emocionalmente porque no opero con mis emociones en la superficie. Los depredadores usan cualquier herramienta para manipular y conseguir lo que quieren, y eso es mucho más fácil cuando la persona es joven, es débil o no tiene poder.”
Tras su nominación por Taxi Driver, Foster consolidó una carrera destacada y obtuvo dos premios Oscar: uno por The Accused en 1989 y otro por The Silence of the Lambs en 1992.
Finalmente, la actriz remarcó que su oficio fortaleció su capacidad de resiliencia: “Creo que hay una parte de mí que se ha hecho resistente por lo que he hecho toda mi vida, y que ha podido controlar mis emociones para hacerlo en mis roles.”