Dos hermanos terminaron hospitalizados tras un violento enfrentamiento en el barrio La Merced. Lo que en un primer momento fue denunciado como un disturbio familiar derivó en una grave acusación vinculada a la comercialización de estupefacientes.
La noche del miércoles se vio marcada por la violencia en el barrio La Merced, en la ciudad de Añatuya, donde dos hermanos resultaron con heridas de consideración tras una feroz gresca ocurrida en el interior de una vivienda de la zona.
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El hecho se registró alrededor de las 20.45, cuando personal de la División Prevención de la Departamental 13 intervino ante un llamado por disturbios familiares. En el lugar, una mujer manifestó que sus cuñados, dos hermanos de apellido Arévalo, se habían presentado en estado de ebriedad y protagonizaron una discusión que rápidamente escaló a una pelea física.
Sin embargo, el curso de la investigación dio un giro horas después, cuando los uniformados entrevistaron a los heridos en el Hospital Zonal de Añatuya. Allí, los hermanos Arévalo brindaron una versión distinta y de mayor gravedad: aseguraron que habían concurrido al domicilio con el objetivo de adquirir sustancias prohibidas y que, en ese contexto, fueron atacados por varios sujetos, quienes los habrían emboscado y golpeado con elementos contundentes.
La violencia del episodio quedó reflejada en el informe médico. Ramiro Arévalo, de 25 años, sufrió cortes profundos en la oreja izquierda y traumatismos en el tórax, por lo que fue derivado de urgencia al hospital Regional, de esta Capital para estudios especializados. En tanto, Javier Arévalo, de 31 años, presentó una herida cortante en el cuero cabelludo que demandó siete puntos de sutura. A pesar de la recomendación médica, se negó a ser trasladado y se retiró del nosocomio por sus propios medios.
Ante la gravedad del cuadro, la fiscal de turno, Dra. Emilia Ganem, ordenó la intervención del personal de Criminalística. Entre las medidas dispuestas se encuentran el secuestro de las prendas de vestir ensangrentadas de los lesionados y la toma de testimonios considerados clave para esclarecer lo sucedido.
Si bien el procedimiento fue caratulado inicialmente como una “novedad del servicio”, las declaraciones de los heridos abrieron una nueva línea investigativa vinculada a una presunta comercialización de estupefacientes en el lugar del hecho, circunstancia que ahora es materia de análisis por parte de la Justicia.