El Millonario, que no tuvo un gran encuentro, ganó en la definición desde los 12 pasos 4 a 2 tras igualar sin goles.
En su último amistoso de pretemporada, River igualó 0-0 con Peñarol en Maldonado y ganó por penales 4 a 2 en un cierre anecdótico. A días del debut en el Torneo Apertura, el equipo de Marcelo Gallardo mostró avances generales, pero dejó en claro que todavía necesita ajustar piezas para ganar profundidad y fluidez en el juego.

Casi al mismo tiempo que el árbitro marcaba el final, Marcelo Gallardo celebraba sus 50 años con sensaciones encontradas. El empate sin goles ante Peñarol, en una prueba que cerró la preparación, dejó señales positivas en lo macro, aunque también expuso falencias que preocupan cuando restan apenas seis días para el estreno oficial.
River mostró orden, tenencia y prolijidad, pero volvió a sufrir la falta de verticalidad y profundidad. El mediocampo conformado por Vera, Moreno y Castaño evidenció rápidamente sus límites: demasiados volantes centrales juntos, con poco peso ofensivo y escasa llegada al área rival. El colombiano fue el que más sufrió esa convivencia, con un partido errático y decisiones desacertadas en momentos clave.
La contracara fue el buen estreno de Aníbal, correcto en las entregas, firme en la marca y con buena sintonía con Fausto Vera. Entre ambos mostraron señales de entendimiento, incluso en movimientos tácticos que se repitieron con naturalidad, como la salida de Moreno entre los centrales y el retroceso automático de Vera como cinco posicional.

Sin embargo, esa construcción lenta nunca tuvo chispa. Juanfer Quintero apareció apenas en una jugada clara, Driussi jugó lejos del área y Colidio quedó en deuda en un rol que exige mayor agresividad. En ese contexto, Tomás Galván volvió a ingresar con energía y dejó en claro que quiere meterse en la consideración del DT como tercer volante con llegada.

En el tramo final, Ian Subiabre fue el que mejor aprovechó su oportunidad. En un partido áspero, con pierna fuerte y un campo en mal estado, el juvenil aportó gambeta, desequilibrio y las situaciones más claras de un River que casi no inquietó durante gran parte del encuentro.
El balance final deja un mensaje claro: River mejoró respecto a un 2025 caótico, pero aún está lejos del funcionamiento que pretende Gallardo. En la previa de un nuevo arranque oficial, el Muñeco sabe que, además de festejar, todavía tiene varios deseos futbolísticos por pedir.