Los Reds volvieron a decepcionar como locales, lo ganaban, pero la visita reaccionó en el complemento y dejó las cosas 1 a 1.
El Liverpool no pudo sostener la ventaja y terminó igualando 1 a 1 ante Burnley en Anfield, en un partido que parecía controlado, pero se le fue de las manos. El conjunto red se puso en ventaja a los 42 minutos del primer tiempo, cuando Florian Wirtz culminó una buena jugada colectiva y definió dentro del área para abrir el marcador.
Pese al dominio y las situaciones generadas, el equipo local no logró estirar la diferencia y dejó el partido abierto. En el complemento, Burnley aprovechó un descuido defensivo y llegó al empate a los 65 minutos, con una definición cruzada de Marcus Edwards que silenció al estadio y cambió el desarrollo del encuentro.
Con el 1-1, el Liverpool fue con más empuje que claridad en busca del triunfo, pero volvió a fallar en los metros finales. Incluso, desperdició un penal, una muestra más de la falta de contundencia que atraviesa al equipo en este tramo del campeonato.
Este resultado dejó al Liverpool con 36 puntos, en la cuarta posición, aunque cada vez más lejos de los puestos de pelea directa por el título. La racha de cuatro encuentros sin victorias empezó a poner bajo la lupa el proyecto de Arne Slot, cuyo futuro ya aparece rodeado de rumores. Burnley, en tanto, sigue en la penúltima posición, pero el empate en Anfield significó un envión anímico clave en su lucha por la permanencia.