El Albo se lució ante un Fortín desconocido en la ida de la Quinta Ronda Eliminatoria y le ganó por 4 a 0.
El ole, ole y ole bajó desde la tribuna del Osvaldo Juárez, con los hinchas de Central Argentino sonrientes y disfrutando de una noche perfecta. El equipo sacó pecho, mostró juego, espíritu ganador y hambre de gloria, y volvió a demostrar que nadie se lleva nada de su casa. Con autoridad, intensidad y eficacia, el Albo goleó 4 a 0 a un Vélez que tuvo una de esas noches para el olvido, aunque la serie siga abierta por la jerarquía del rival.
El arranque fue demoledor. A los 18 segundos, Central aprovechó su primera chance: Díaz descargó para Santillán, que apareció solo por el segundo palo y puso el 1 a 0 para desatar el festejo local. Vélez quedó golpeado y confundido, y aunque intentó reaccionar, todo quedó en intentos. El Albo presionó alto, cortó la salida del equipo de Pablo Ávila y, con jerarquía e intensidad, volvió a pegar a los 41 minutos, cuando Mansilla estiró la ventaja y cerró un primer tiempo ideal.

En el complemento, el Fortín buscó adelantarse, pero Central Argentino mantuvo la misma voracidad. A los 21 minutos, un pase incómodo pero efectivo de Carrizo, de espaldas, habilitó a Juan Cruz Tapia, que tuvo tiempo de pensar y definir con clase al palo más lejano para el 3 a 0. El Albo no se conformó y fue por más, decidido a matar la serie desde la ida.
El cierre fue una muestra del gran plantel que tiene Central. Ingresaron Jairo Cáceres y Matías Rojas, y apenas un minuto después, Rojas la clavó en el ángulo para sellar el 4 a 0 definitivo. La ventaja es enorme, el mensaje fue claro y el Osvaldo Juárez volvió a ser una fortaleza. Si la serie no está muerta, es porque Vélez sigue del otro lado.