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Mascotas

Según un nuevo estudio, los gatos pueden superar el miedo al agua con terapia acuática

¿Gatos nadadores? Un método que se aplica en clínicas de rehabilitación los ayuda a dejar de lado su "fobia" al agua para mejorar su salud.

Hoy 08:17

Aunque existe la creencia generalizada de que los gatos y el agua son enemigos naturales, un nuevo estudio desafía este mito. Algunos felinos no solo toleran el entorno acuático, sino que lo aprovechan en terapias para mejorar su movilidad, fortalecer los músculos y reducir el estrés.

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El hallazgo surgió en clínicas especializadas donde veterinarios observaron que gatos con lesiones o dificultades motoras mostraban mejoras significativas después de realizar ejercicios dentro del agua.

Este descubrimiento llamó la atención porque rompe con la creencia tradicional de que todos los gatos sienten una aversión innata al agua. Según los investigadores, el miedo no es universal: depende de la socialización temprana, experiencias previas y características individuales.

Según publica diario Clarín, la investigación abrió una pregunta clave para los especialistas: ¿hasta qué punto el agua puede convertirse en una herramienta terapéutica para gatos domésticos?

Los gatos pueden superar el miedo al agua con terapia acuática, según un estudio
Según el estudio realizado en base a métodos aplicados en clínicas de rehabilitación animal y citado por New Scientist, el agua reduce el peso del cuerpo, permitiendo que realicen movimientos imposibles en tierra.

Esta práctica es útil en casos de artritis, lesiones musculares, sobrepeso o dificultades en articulaciones. En el caso de los gatos, que suelen ser animales reservados, el entorno acuático puede generar calma al disminuir dolor físico.

El proceso comienza de manera progresiva. En la primera sesión, el gato solo observa el agua desde una plataforma seca, mientras un terapeuta le ofrece estímulos positivos como caricias o premios.

Luego se le permite mojar las patas, siempre sin presión. Cuando el animal muestra señales de aceptación -cola relajada, respiración estable, ausencia de maullidos de estrés- se pasa a inmersiones parciales.

Muchos gatos, contra todo pronóstico, se adaptan. Los especialistas señalan que los más temerosos suelen superar su resistencia después de tres o cuatro sesiones. Además, la flotación asistida reduce el impacto físico, lo que se traduce en movimientos más fluidos y menos dolor.

Los beneficios observados incluyen mayor movilidad, reducción de inflamación y, en algunos casos, disminución del estrés generalizado. Esto último se debe a la liberación de endorfinas asociada al movimiento suave y al ambiente controlado.

Los terapeutas destacan que la clave está en la paciencia y en la adaptación individual. No todos los gatos progresan al mismo ritmo y algunos nunca llegan a aceptar la inmersión total, pero aun así pueden beneficiarse de ejercicios de contacto gradual con el agua.

El estudio concluye que el miedo de los gatos al agua no es universal ni irreversible. Con las condiciones adecuadas, el agua puede convertirse en aliada de su bienestar físico y emocional.

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