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Independiente y Estudiantes quedaron a mano en Avellaneda en el inicio del Apertura

El Rojo igualó 1 a 1 ante el Pincha en el Estadio Libertadores de América–Ricardo Enrique Bochini.

23/01/2026

A Estudiantes lo perdonaron varias veces y lo aprovechó. Primero con la amnistía que le permitió comenzar el Torneo Apertura con las figuras campeonas del Clausura. Después, dentro de la cancha, cuando Independiente no supo cerrar un partido que parecía encaminarse al 2-0. El Pincha, fiel a su ADN, no tuvo piedad de los errores ajenos y sacó rédito máximo.

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El que terminó pidiendo perdón fue Montiel, quien con el partido 1-1 protagonizó una expulsión tan evitable como infantil. Un manotazo innecesario a González Pirez manchó una actuación que venía siendo positiva y condicionó por completo el plan de Gustavo Quinteros, que debió rearmar el equipo con un hombre menos y con el envión anímico en contra.

Hasta ahí, Independiente había hecho un buen primer tiempo. Administró la pelota, abrió la cancha con las proyecciones de Godoy y Zabala y encontró desequilibrio con el picante Montiel. A Ávalos y Cabral les costó entrar en juego, pero entre ambos construyeron la acción del gol: lateral largo de Godoy, peinada del paraguayo y aparición del 10, libre de marca, para hacer estallar un estadio ilusionado con un nuevo comienzo.

Pero el Rojo se durmió y Estudiantes reaccionó de inmediato. El complemento encontró a Independiente sin cambios, pero también sin tensión. Apenas 12 segundos tardó el Pincha en golpear: pase profundo de Medina y definición del juvenil Fabricio Pérez para el empate. Tres minutos después llegó la roja a Montiel y, más tarde, la salida de Lomónaco por una molestia física. Demasiados golpes en muy poco tiempo.

Dentro de ese contexto adverso, hubo un aspecto rescatable para Quinteros: el equipo no se derrumbó. Supo adaptarse, redefinió el plan con rapidez y buscó equilibrio con los ingresos de Millán y Malcorra, primero, y de Fedordo, Mazzantti y Pussetto después. Se fortaleció defensivamente sin replegarse en exceso y hasta logró algunas aproximaciones al arco rival.

Estudiantes es un equipo serio, con jerarquía y recursos para castigar cualquier distracción. Independiente, que arrastra una sequía de 23 años sin títulos locales, dejó algunas señales positivas, pero también una advertencia clara: al igual que Montiel, el equipo todavía debe madurar. Porque errores como los de esta noche, si se repiten, se pagan muy caro.