El conjunto de Marcelo Gallardo ganó cuatro, empató tres y perdió once de los últimos 18 partidos que disputó.
Las buenas sensaciones que dejó River Plate en los primeros tres partidos del 2026 fueron apenas un oasis dentro de un presente alarmante. El equipo de Marcelo Gallardo atraviesa una de las peores rachas de sus 125 años de historia: en los últimos 18 encuentros ganó apenas cuatro, empató tres y perdió once.
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Tan solo tres veces el club tuvo registros más negativos en ese mismo lapso. Las primeras dos ocurrieron en la era amateur. En la temporada 1905/1906, cuando River competía en la tercera categoría, acumuló 16 derrotas y solo dos triunfos en 18 partidos. Cinco años después, ya en Primera División, registró tres victorias, tres empates y 12 caídas.
El único antecedente similar en la era profesional se dio entre el final del Apertura 2008 —torneo en el que terminó último— y el comienzo del Clausura 2009. En ese tramo sumó tres victorias, cuatro empates y once derrotas. Aquella campaña, que comenzó con Diego Simeone y continuó con Néstor Gorosito, Ángel Cappa y Juan José López, desembocó en el descenso a la B Nacional en junio de 2011.
La actual racha incluye todas las competencias: Copa Libertadores, Copa Argentina, Torneo Clausura 2025 y Torneo Apertura 2026. Más allá del contexto, los números encienden las alarmas.
Entre los resultados más duros aparecen las eliminaciones ante Palmeiras en la Libertadores (1-2 y 1-3), la caída 0-2 en el Superclásico frente a Boca Juniors, la derrota 2-3 ante Racing Club en los octavos del Clausura y el reciente 1-4 frente a Tigre por el Apertura.
También quedaron en el camino en la Copa Argentina, tras igualar 0-0 con Independiente Rivadavia y caer 3-4 en los penales en semifinales.
En el actual Apertura, River comenzó con triunfos ante Barracas Central y Gimnasia, pero luego encadenó un empate ante Rosario Central y derrotas frente a Tigre y Argentinos Juniors.
El panorama es delicado. Si bien la historia demuestra que el club supo sobreponerse a momentos adversos, la comparación con el antecedente previo al descenso genera preocupación. El desafío inmediato para Gallardo será cortar la racha y recuperar confianza antes de que la crisis se profundice.