Especialistas destacan que el diagnóstico precoz permite lograr altas tasas de curación.
El retinoblastoma es un tumor maligno que se desarrolla en la retina y es el cáncer ocular más frecuente en la infancia. Conocer los signos de alerta y cumplir con los controles oftalmológicos pediátricos resulta clave para mejorar el pronóstico.
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Según explica la especialista en oftalmología con formación en oftalmopediatría en el Hospital Garrahan, la Dra. Ana Luisa Santos, este tumor suele aparecer entre los 18 meses y los 5 años de edad. Puede presentarse de manera esporádica, por mutaciones genéticas o hereditaria. En este último caso, si uno de los padres tuvo retinoblastoma, el riesgo de que el hijo lo desarrolle aumenta significativamente.
Existen manifestaciones clínicas que pueden poner en alerta a las familias y motivar una consulta médica inmediata:
Observar fotos previas del niño puede ayudar a detectar cambios que pasaron desapercibidos en el día a día.
Retinoblastoma
Cómo se confirma el diagnóstico:
Para confirmar la presencia de retinoblastoma, los profesionales realizan estudios específicos además del examen oftalmológico completo:
La detección en etapas iniciales es fundamental porque permite aplicar tratamientos menos invasivos y con mayor eficacia.
Tratamientos actuales y pronóstico:
El abordaje depende del grado de compromiso tumoral y su agresividad. Entre las opciones terapéuticas se encuentra la quimioterapia intraarterial, que permite dirigir la medicación directamente a las células tumorales. En algunos casos también puede ser necesaria cirugía ocular.
Los avances médicos lograron que hoy el retinoblastoma tenga altas tasas de curación cuando se detecta a tiempo. Por eso, los especialistas remarcan la importancia de respetar el calendario de controles oftalmológicos infantiles, incluso cuando no hay síntomas visibles.
Además de la atención médica, la concientización social cumple un rol fundamental: informar a las familias sobre los signos tempranos puede marcar la diferencia entre un diagnóstico precoz y uno tardío.