Mientras River Plate se prepara para debutar en la Copa Argentina ante Ciudad Bolivar en medio de una crisis futbolística que se profundiza partido a partido, Marcelo Gallardo aguarda por la recuperación de una pieza clave: Sebastian Driussi.
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El delantero de 29 años no viajará a San Luis, pero podría reaparecer el domingo frente a Velez Sarsfield, en el estadio Estadio Jose Amalfitani, justo cuando se cumplen las tres semanas estimadas para su recuperación.
Driussi sufrió un desgarro grado I en el isquiotibial izquierdo el 1° de febrero, ante Rosario Central, por la tercera fecha del torneo. Al tratarse de una lesión leve, desde el inicio se proyectó un plazo cercano a las tres semanas de rehabilitación.
El atacante ya transita la recta final de su recuperación y tanto el cuerpo técnico como el propio jugador desean acelerar su regreso, en un momento donde el equipo necesita respuestas.
Casualidad o no, el declive futbolístico de River coincidió con la salida de Driussi en el entretiempo del empate ante el Canalla. Hasta ese momento, el equipo había sido dominante frente a Barracas Central, Gimnasia y Esgrima La Plata y durante los primeros 45 minutos contra Central.
Desde su lesión, el Millonario perdió fluidez y no volvió a mostrar pasajes sostenidos de buen juego.
Más allá de que no logró convertir y arrastraba una racha sin goles, Driussi le aportó a River algo que el equipo perdió sin él: volumen de juego interior.
Su capacidad para jugar como “9” asociativo, rebotar de espaldas y tocar de primera permitió que los mediocampistas recibieran de frente y con espacios. Futbolistas como Tomás Galván, Juan Fernando Quintero y Fausto Vera aprovecharon esos movimientos, que incluso facilitaban las proyecciones sorpresivas de los laterales.
Ni Maximiliano Salas, ni Facundo Colidio, ni Agustin Ruberto lograron cumplir esa función en los últimos partidos. Con características distintas, ofrecen otras variantes, pero no el juego interno que Gallardo pretende.
Por eso, la vuelta del “Gordo” aparece como una pieza esencial para recuperar identidad y salir del bache. La pregunta ahora es si el regreso se dará el domingo en Liniers, en un duelo que puede marcar un punto de inflexión en el semestre de River.