La carta que publicó el 26 de febrero tiene pocas ideas centrales, pero cada una pesa. La primera habla de dinero y buenos resultados. La segunda, de inteligencia artificial y de cómo está transformando la forma de trabajar. La tercera es una advertencia directa al resto del sector corporativo.
El jueves 26 de febrero, Jack Dorsey —cofundador de Twitter y CEO de Block— publicó una nota interna que se viralizó en pocas horas. Block, empresa que opera Square, Cash App y su ecosistema vinculado a Bitcoin, anunció el despido de más de 4.000 empleados, casi la mitad de su plantilla global. La razón declarada no fue una crisis financiera, sino la incorporación de inteligencia artificial en sus procesos.
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
Block no es un caso aislado. Amazon anunció 30.000 despidos en dos oleadas en los últimos meses, citando eficiencias asociadas a IA. Pinterest recortó el 15% de su plantilla como parte de un giro estratégico hacia esta tecnología. Salesforce redujo su equipo de soporte de 9.000 a 5.000 empleados. Duolingo dio por finalizados contratos con el 10% de sus colaboradores, señalando que la IA ya puede asumir tareas de traducción. Incluso Dow eliminó 4.500 puestos acelerando la automatización.
Según la consultora Challenger, Gray & Christmas, en 2025 las compañías atribuyeron 55.000 despidos directamente a la IA, más de doce veces la cifra de dos años atrás. En 2026, el sector tecnológico comenzó el año con 26.000 empleos eliminados en pocas semanas. La dinámica ya no parece excepcional, sino estructural.
¿Despidos por resultados reales o por expectativas?
La discusión central es si las empresas están tomando decisiones en función de capacidades comprobadas de la IA o de su potencial futuro.
El profesor Ethan Mollick, de Wharton, señaló que resulta difícil justificar ganancias de eficiencia del 50% a escala empresarial con herramientas que aún son relativamente nuevas. Por su parte, Harvard Business Review publicó un análisis que sostiene que muchas compañías están despidiendo por el potencial proyectado de la IA, no por su rendimiento actual.
La consultora Gartner advierte que solo 1 de cada 50 inversiones en IA genera valor transformacional, y apenas 1 de cada 5 produce retorno medible. A su vez, Forrester proyecta que la mitad de los despidos atribuidos a IA serán seguidos por recontrataciones silenciosas, muchas de ellas en otros países y con salarios más bajos. Además, el 55% de los empleadores que ya aplicaron recortes vinculados a IA reconocen cierto grado de arrepentimiento.
En este contexto surge el concepto de “AI washing”, utilizado para describir el uso de la inteligencia artificial como narrativa justificadora de ajustes que, en algunos casos, responden a sobrecontratación pospandemia, presión sobre márgenes o reestructuraciones estratégicas.
La advertencia explícita de Dorsey
Dorsey fue directo en su mensaje: sostuvo que la mayoría de las empresas implementarán cambios estructurales similares en el próximo año, y que prefiere hacerlo de manera anticipada antes que de forma reactiva. La declaración marca una diferencia respecto de otros ejecutivos que suelen evitar este tipo de afirmaciones públicas.
Si esa previsión se confirma, el mercado laboral podría atravesar una reconfiguración acelerada, no en décadas sino en meses.
Un estudio citado por Harvard Business Review, elaborado por investigadores de UC Berkeley y Yale, agrega otra dimensión: la IA no necesariamente reduce el trabajo, sino que lo intensifica. Los empleados que adoptan estas herramientas asumen más tareas y cubren más funciones. La productividad aumenta, pero también el agotamiento y la rotación.
Al mismo tiempo, los puestos de nivel inicial tienden a desaparecer primero, ya que son más fácilmente automatizables. Según Forrester, la Generación Z, considerada la más capacitada para trabajar con IA, enfrenta a la vez mayores dificultades para ingresar al mercado laboral.
Block podría ser un caso aislado: una empresa rentable que toma decisiones desde una posición de fortaleza. O podría convertirse en el anticipo de un cambio más amplio en la estructura del empleo corporativo global.