Irán acusó a Israel de cometer un “acto terrorista” tras el bombardeo a un hotel en Beirut que dejó cuatro muertos. El ejército israelí afirmó que las víctimas eran miembros de la Guardia Revolucionaria y vinculados a Hezbollah.
El conflicto en Medio Oriente sumó este martes un nuevo capítulo de máxima tensión luego de que Irán denunciara formalmente a Israel por la muerte de cuatro de sus representantes diplomáticos en un ataque ocurrido en Beirut, capital del Líbano.
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Según la versión del gobierno iraní, el hecho se produjo el pasado domingo cuando un proyectil impactó contra un complejo hotelero donde se encontraban alojados funcionarios de su delegación. Desde Teherán calificaron el episodio como un “grave acto terrorista” y aseguraron que se trató de un ataque deliberado contra su cuerpo diplomático.
La delegación iraní ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) envió una carta oficial al secretario general António Guterres para informar sobre el incidente y reclamar una intervención internacional. En el documento, las autoridades sostuvieron que los fallecidos se encontraban cumpliendo tareas oficiales en territorio extranjero al momento del bombardeo.
Desde el gobierno iraní afirmaron que el operativo representó “una seria violación del derecho internacional” y denunciaron que se trató de un “asesinato selectivo” dirigido específicamente contra sus enviados diplomáticos. En ese marco, exigieron que la comunidad internacional actúe con urgencia ante lo que consideran una vulneración de las inmunidades estatales.
La versión de Israel
Desde la vereda opuesta, el ejército de Israel reconoció la autoría del ataque, aunque brindó una versión distinta sobre la identidad de las víctimas.
De acuerdo con el reporte oficial, la operación militar tenía como objetivo neutralizar a altos mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica, considerada el brazo militar ideológico del régimen iraní.
Según el balance difundido por las autoridades israelíes, el bombardeo provocó la muerte de cuatro integrantes de esa organización y de un quinto individuo que mantenía vínculos operativos con la milicia chiita Hezbollah.
El episodio se produce en medio de un clima de creciente confrontación en la región, donde los enfrentamientos indirectos entre Irán e Israel continúan escalando y elevan la preocupación de la comunidad internacional por una posible ampliación del conflicto en Medio Oriente.