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Un meteorito de siete toneladas cruzó el cielo de EEUU a 72.000 kilómetros por hora

El objeto, de 1,83 metros de diámetro, cruzó el cielo poco después de las 9 de la mañana. Fue visto en varias ciudades norteamericanas y revivió el interés por el monitoreo de cuerpos espaciales.

Hoy 16:17

Una roca espacial de siete toneladas cruzó el cielo de Ohio y liberó una energía equivalente a 250 toneladas de TNT, según reportaron varios observadores y medios especializados en Estados Unidos.

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El fenómeno fue visible en varios estados y refuerza el rol de las redes de monitoreo de meteoros en la protección de la Tierra

El hecho ocurrió en la madrugada del martes, cuando una bola de fuego de dimensiones poco frecuentes iluminó el cielo sobre la ciudad de Cleveland, en el estado de Ohio y se observó desde Wisconsin hasta Maryland.

La estrepitosa caída del bólido capturó la atención de científicos y ciudadanos en todo el país. El evento fue reportado por la Sociedad Americana de Meteoros y confirmado horas más tarde por la NASA, que atribuyó el fenómeno al ingreso en la atmósfera de un meteorito de 7 toneladas.


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El impacto visual y sonoro del meteorito dejó una huella en la memoria colectiva de la región y reavivó el interés sobre la vigilancia permanente de estos cuerpos celestes.

De acuerdo con la información oficial suministrada por la NASA, el meteorito fue detectado a una velocidad de 72.420 kilómetros por hora. El objeto, de 1,83 metros de diámetro, cruzó el cielo poco después de las 9 de la mañana.

La agencia espacial precisó que la roca espacial viajó más de 55 kilómetros a través de la atmósfera antes de fragmentarse sobre Valley City, al norte de Medina.

El estruendo generado por la explosión se percibió en varios estados y llevó a muchos residentes de Pensilvania y Ohio a buscar explicaciones ante lo que creyeron que podría ser una explosión de origen desconocido.

El Servicio Meteorológico Nacional de Pittsburgh confirmó poco después que se trató de un meteorito entrando en la atmósfera terrestre. 

Qué son los meteoritos y cómo se monitorean

El astrónomo Carl Hergenrother, director ejecutivo del grupo responsable de la investigación, explicó a la prensa la naturaleza del objeto: “Este sí que parece una bola de fuego, lo que significa que es un meteorito, un asteroide pequeño”. El especialista detalló que la diferencia entre meteoroide, meteoro y meteorito radica en la etapa del ingreso y la interacción con la atmósfera terrestre.

Cuando ese meteoro traspasa la atmósfera y no se llega a desintegrar en la misma, cae y choca contra la superficie terrestre, se convierte en meteorito. Así, cuando consiguen sobrepasar la atmósfera sin desintegrarse del todo, reciben el nombre de meteoritos.

La NASA informó que el objeto fue avistado por primera vez a 80 kilómetros sobre el lago Erie, cerca de Lorain. Durante su trayectoria, el meteorito mantuvo una velocidad constante hasta fragmentarse sobre Valley City, generando una explosión que fue detectada por sensores y escuchada por personal del Servicio Meteorológico Nacional en Cleveland.

Las vibraciones también se sintieron en zonas aledañas, aunque no se reportaron restos ni daños materiales tras el incidente.

“Podría haber algunos fragmentos pequeños, pero gran parte se habría quemado en la atmósfera”, señaló Brian Mitchell, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional.

Este tipo de sucesos, aunque poco habituales en términos de brillo y potencia, no resultan del todo excepcionales para los astrónomos.

Según Hergenrother, “los meteoritos suelen caer en algún lugar de Estados Unidos aproximadamente una vez al día, mientras que partículas más pequeñas de polvo espacial pueden caer hasta 10 veces por hora”. La diferencia fundamental en el caso de la bola de fuego de Cleveland fue el nivel de luminosidad y la magnitud del estruendo, que permitió a habitantes de varios estados presenciar el fenómeno.

La observación y monitoreo de estos cuerpos celestes se realiza gracias a la Red de Bólidos de la NASA, un sistema de cámaras instaladas en centros científicos, escuelas y observatorios, diseñado para detectar meteoros más brillantes que Venus y conocidos como bólidos.

Según información oficial publicada por la agencia, las observaciones diarias se procesan y publican cada mañana en el sitio web de la Red. Los datos recopilados resultan esenciales para la elaboración de modelos del entorno de meteoroides, utilizados por ingenieros y diseñadores de naves espaciales para prevenir daños por impactos.

El entorno de meteoroides y la importancia de la vigilancia global

Los meteoroides son pequeñas partículas naturales de hielo o roca que se desprenden de cometas y asteroides. Según la Oficina del Entorno de Meteoroides de la NASA, el monitoreo de flujos, velocidades y densidades de estos objetos constituye la base para calibrar pronósticos de lluvias de meteoros.

Al ingresar en la atmósfera, los meteoroides se desplazan a velocidades muy superiores a las de los desechos orbitales y generan destellos de luz o estelas de ionización, visibles incluso cuando el objeto original tiene un tamaño diminuto.

“Un meteoroide del tamaño de una moneda de diez centavos puede producir una estela de ionización de la longitud de un portaaviones”, explicó la NASA.

La vigilancia constante de la NASA y otras organizaciones internacionales permite alertar a la población y a la industria aeroespacial sobre posibles riesgos. Además, la información recabada sirve para modelar el entorno espacial y ajustar las estrategias de protección de satélites y misiones tripuladas.

La colaboración con observadores aficionados también cobra relevancia en la era de los teléfonos móviles y cámaras de seguridad, que complementan la red profesional de monitoreo.

La Sociedad Meteorológica de Estados Unidos estimó para este fin de semana tasas horarias inferiores a dos meteoros visibles desde latitudes medias del hemisferio norte y cercanas a tres en el hemisferio sur. Según la entidad, la percepción de la actividad meteórica depende de factores individuales como la agudeza visual, el estado de alerta y la experiencia en la observación de meteoros, además de las condiciones atmosféricas de cada región. 

Meteoros esporádicos, lluvias y el misterio de los fragmentos

Según comunica la NASA, los asteroides son restos rocosos y sin atmósfera que quedaron de la formación temprana de nuestro sistema solar hace unos 4.600 millones de años.

“La mayoría de los asteroides se encuentran orbitando alrededor del Sol entre Marte y Júpiter, dentro del cinturón principal de asteroides. Su tamaño varía desde Vesta, el más grande con aproximadamente 530 kilómetros de diámetro, hasta cuerpos de menos de 10 metros. La masa total de todos los asteroides combinados es menor que la de la Luna”, precisó la NASA.

La mayoría de los meteoros observados cada noche no pertenecen a lluvias conocidas, sino que forman parte de la denominada actividad esporádica. A medida que las lluvias principales evolucionan y se dispersan, estos meteoros aislados se convierten en la principal fuente de actividad nocturna. La vigilancia de estos fenómenos resulta indispensable para comprender el entorno espacial y anticipar eventos de mayor magnitud.

Hasta el momento, no se han hallado fragmentos del meteorito de Cleveland en la superficie terrestre. La posibilidad de encontrar restos se reduce debido al nivel de fragmentación que sufrió el objeto al ingresar en la atmósfera, aunque expertos como Brian Mitchell no descartan que pequeñas piezas hayan alcanzado el suelo sin ser detectadas.

El uso de modelos avanzados y redes de cámaras permite a la NASA y sus colaboradores mejorar el pronóstico de lluvias y caídas de meteoritos, así como perfeccionar las estrategias de protección de infraestructuras críticas. El incidente de Cleveland refuerza la necesidad de mantener y expandir los sistemas de alerta temprana, así como de profundizar el estudio de los cuerpos menores del sistema solar.

El caso reciente en Ohio se suma a una larga lista de eventos que, aunque no provocaron daños materiales, recuerdan el delicado equilibrio que rige la interacción entre la Tierra y el entorno espacial. La vigilancia y la cooperación internacional constituyen las herramientas más eficaces para mitigar los riesgos y ampliar el conocimiento sobre estos fenómenos naturales.

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