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Mauricio Macri: “Menem fue el último Perón y el kirchnerismo volvió al primer Perón, al del resentimiento”

El ex presidente cuestionó al kirchnerismo por lo que consideró una apropiación del concepto de justicia social, habló de su decisión de no volver a ser candidato presidencial y también apuntó contra el rumbo del fútbol argentino.

Hoy 17:30

El ex presidente Mauricio Macri volvió a cuestionar al kirchnerismo y trazó una particular comparación entre las distintas etapas del peronismo. “No es lo mismo el primer Perón que el último Perón. Lamentablemente, Menem fue el último Perón, y el kirchnerismo nos volvió al primer Perón”, afirmó durante una entrevista en el nuevo ciclo de Infobae, “Decime la verdad”, conducido por Fernando Marín y Rodolfo D’Onofrio.

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Macri definió a ese primer peronismo como “el del resentimiento, la arbitrariedad, el populismo barato, la no meritocracia, la no cultura del trabajo” y sostuvo que esa visión “ha sido exitosa”. Sus declaraciones se produjeron al ser consultado sobre el concepto de justicia social, que consideró un término que fue “manipulado”.

En esa línea, el dirigente del PRO cuestionó la permanencia del kirchnerismo como alternativa política y recordó una frase del escritor peruano Mario Vargas Llosa: “No puedo entender un país tan lindo, tan maravilloso, que siga votando a aquellos que lo empobrecen todos los días”.

Macri también advirtió sobre lo que definió como una “apropiación del Estado”. “El que llega a gobernar se apropia del Estado y se naturaliza enriquecerse. Y el ser humano nunca opera con moderación”, sostuvo.

Macri y su decisión de no volver a ser candidato

Durante la entrevista, el ex mandatario explicó además por qué decidió no intentar regresar a la Casa Rosada en las elecciones de 2027.

Macri aseguró que entre haber sido jefe de Gobierno porteño y ocupar la Presidencia existe “un abismo de simbolismo”. Según relató, inicialmente creyó que ambas funciones eran simplemente distintos escalones de una carrera política, pero su experiencia presidencial lo llevó a comprender la enorme exposición que implica ocupar el máximo cargo del país.

“Esto es cuántico, porque hay algo que depositamos en el Presidente: lo queremos idealizar”, explicó. Y agregó: “Y después pasamos a querer destruirlo, si no estuvo a la altura de nuestra idealización o de nuestra expectativa, que es muy grande”.

El ex presidente contó que incluso personas que conocía desde hacía años cambiaban su actitud cuando ingresaban a su despacho en la Casa Rosada. “Che, pibe, soy yo. Calmate, hablame normal”, recordó que les decía.

Según relató, esa exposición permanente comenzó a generarle una sensación de asfixia. “Yo, que soy un liberal, empecé a sentir una asfixia que fue parte de lo que me hizo no querer volver a ser candidato. Es como no vivir, es como no respirar. Es muy fuerte”, confesó.

La decisión ya había sido confirmada en septiembre por su principal colaborador político, Fernando de Andreis, quien aseguró que fue el propio Macri quien decidió no competir por la Presidencia en 2027 y que permanecería al frente del PRO. De Andreis también señaló que el partido busca avanzar hacia un frente común con La Libertad Avanza en todo el país.

Su mirada sobre el fútbol argentino

La conversación también tuvo un fuerte contenido futbolístico. Macri, quien presidió Boca Juniors y posteriormente ocupó la Presidencia de la Nación, manifestó su “enorme tristeza” por la situación que atraviesa actualmente el fútbol argentino.

Consideró que el fútbol local cayó en un escenario de “desorden, sospecha, agresiones y descontrol” y cuestionó particularmente el actual formato de 30 equipos.

En otro tramo, también sostuvo que el “populismo ha infectado todo y se metió en el fútbol”. Para Macri, la gran cantidad de competencias y modificaciones en los torneos contribuyeron a devaluar el fútbol argentino.

El ex mandatario comparó además sus experiencias al frente de Boca, la Ciudad de Buenos Aires y la Presidencia. Sobre su etapa como jefe de Gobierno porteño, destacó que disfrutaba especialmente de la posibilidad de resolver problemas concretos sin tantos intermediarios.

En ese sentido, recordó al Metrobús de la avenida 9 de Julio como una de las decisiones más difíciles de su gestión, debido a las críticas que recibió inicialmente. Según afirmó, una vez implementado permitió mejorar los tiempos de viaje de más de un millón de personas.

La inteligencia artificial, la fe y el futuro

En la entrevista, Macri también reflexionó sobre el avance de la inteligencia artificial y su impacto en la sociedad. Definió al teléfono celular como “el elemento diabólico”, aunque reconoció que las nuevas tecnologías trajeron simultáneamente libertad, oportunidades y caos.

“Todos tenemos tanta información que creemos que sabemos de todo”, señaló, y consideró que esa sobreabundancia de información también dificulta la gestión de los asuntos públicos.

Consultado sobre la fe, respondió que cree en Dios y que considera posible la existencia de una vida después de la muerte. Para Macri, la inteligencia artificial no compite con la fe, sino con el control sobre el conocimiento: “No siento que la inteligencia artificial compita con la fe. Con lo que compite es con quién es el dueño del conocimiento”.

Su relación con el poder y el ego

En otro de los pasajes de la charla, Macri habló sobre su propia relación con el poder y el ego. Admitió que se trata de una batalla permanente y sostuvo que uno de los principales riesgos para quien ejerce liderazgo es creer que no tiene problemas de ego.

“Todos tenemos que lidiar con nuestro ego”, explicó. En ese sentido, destacó la importancia de rodearse de personas capaces de marcar límites y decirle que no a quien lidera.

También habló de la influencia de su padre, Franco Macri, y de lo que aprendió de sus éxitos y errores. Describió su conducta como una advertencia sobre los peligros de creer que no existen límites, y afirmó que esa experiencia personal influyó en su propia forma de ejercer el liderazgo.

El miedo que lo acompaña desde el secuestro

En el tramo más personal de la entrevista, el ex presidente reveló cuál considera que es su mayor miedo.

“Siempre tuve miedo a perder un hijo”, confesó. Explicó que esa preocupación está vinculada también con el secuestro que sufrió en 1991, cuando permaneció cautivo durante 12 días.

Macri recordó que en aquellos días pensaba en sus hijos pequeños y en la posibilidad de que crecieran sin su padre. Ahora, según relató, ese temor se relaciona especialmente con su hija menor, Antonia, que estaba próxima a cumplir 15 años.

También reconoció una preocupación más personal: nunca aprendió a vivir solo. “No. Nunca viví solo”, respondió al ser consultado sobre si podría pasar varios años sin estar en pareja, y reconoció que se trata de una cuenta pendiente que le gustaría resolver.

“La Argentina sigue siendo un país maravilloso”

Hacia el final de la conversación, Macri volvió a referirse a la situación del país y sostuvo que, pese a sus críticas, continúa considerando a la Argentina un lugar excepcional.

“La Argentina sigue siendo un país maravilloso, que elegiría de vuelta para vivir”, afirmó.

En ese sentido, cuestionó la falta de estabilidad institucional y de reglas previsibles. Según planteó, uno de los principales problemas argentinos es que no se logró establecer un sistema de reglas capaz de perdurar más allá de los gobiernos.

El ex presidente también recurrió al humor para describir el potencial del país. Mencionó la disponibilidad de energía, agricultura, ganadería, agua y petróleo, y planteó la paradoja entre la enorme cantidad de recursos naturales y las dificultades que atraviesa la Argentina.

Las declaraciones de Mauricio Macri se dieron en el estreno de “Decime la verdad”, el nuevo ciclo de entrevistas de Infobae conducido por Fernando Marín y Rodolfo D’Onofrio, que busca abordar la vida pública y personal de sus invitados a partir de conversaciones de largo alcance.