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Destituyeron a Santiago Peña como presidente de Paraguay y piden su detención por el escándalo de Ueno Bank

El Senado aprobó su destitución por unanimidad, con 44 votos a favor. El exmandatario enfrenta una investigación judicial por presuntas irregularidades financieras vinculadas al banco intervenido, que afectaron a millones de ahorristas.

Hoy 20:01

El Congreso de Paraguay destituyó este viernes 6 de noviembre al presidente Santiago Peña, luego de que el Senado lo declarara culpable de mal desempeño de sus funciones en un juicio político relacionado con el escándalo financiero de Ueno Bank, cuya intervención afectó a millones de ahorristas.

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La decisión fue adoptada por la Cámara de Senadores, con el respaldo de los 44 legisladores presentes y un ausente. De esta manera, Peña quedó apartado de la Presidencia y el vicepresidente Pedro Alliana quedó habilitado para asumir la conducción del país.

El ahora exmandatario, de 47 años, había sido convocado personalmente al Congreso para ejercer su defensa, pero decidió no presentarse. En su lugar, participaron sus abogados Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda, quienes expusieron los argumentos de la defensa durante el procedimiento parlamentario.

La destitución se produjo en medio de una profunda crisis política y financiera desencadenada por la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay. La entidad contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes, muchos de los cuales quedaron sin acceso a sus ahorros.

Durante el juicio político, los diputados encargados de sostener la acusación denunciaron un presunto perjuicio de 1.200 millones de dólares para el Estado paraguayo. También cuestionaron los vínculos de Peña con la entidad bancaria y lo acusaron de haber favorecido el direccionamiento de fondos públicos hacia el banco.

Uno de los aspectos centrales del proceso fue la situación judicial que podría enfrentar el exmandatario. Según el artículo 189 de la Constitución de Paraguay, los expresidentes elegidos democráticamente pueden acceder a la condición de senadores vitalicios, con determinadas inmunidades. Sin embargo, ese beneficio no corresponde a quienes hayan sido destituidos mediante un juicio político.

Por este motivo, Peña perdió la posibilidad de acceder a los fueros como senador vitalicio y quedó expuesto a eventuales procesos penales relacionados con las irregularidades denunciadas en el caso Ueno Bank.

Antes de la votación, el mandatario había anunciado su renuncia a través de su cuenta de X, argumentando que buscaba evitar una mayor crisis institucional. No obstante, la dimisión no llegó a ser tratada por el Congreso debido a la falta de quórum, por lo que el juicio político continuó hasta su resolución.

"No quiero que mi presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad. Mi responsabilidad es poner al país por encima de mi destino personal", había expresado Peña al comunicar su decisión de abandonar el cargo.

Con esta resolución, Santiago Peña se convirtió en el segundo presidente paraguayo elegido democráticamente en ser destituido mediante un juicio político desde el fin de la dictadura de Alfredo Stroessner, en 1989. El antecedente fue el de Fernando Lugo, removido de su cargo el 22 de junio de 2012.

La salida de Peña abrió una nueva etapa política en Paraguay, con Pedro Alliana como sucesor constitucional, mientras continúan las investigaciones por el colapso de Ueno Bank y los reclamos de los ahorristas afectados.