Aumentan las consultas por malestares gastrointestinales durante la cuarentena - Diario Panorama
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Aumentan las consultas por malestares gastrointestinales durante la cuarentena

Constipación, acidez, dolores abdominales, diarrea, hinchazón y gases son los que más se padecen, afirman especialistas.

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22/05/2020 -

El estrés, el sedentarismo y la mayor ingesta de hidratos de carbono y azúcares podría ser la causa del aumento de consultas por malestares gastrointestinales en esta cuarentena por la pandemia de coronavirus. Médicos especialistas admiten que los pacientes refieren padecer mayor distensión abdominal y gases, constipación, diarrea y acidez.

"Las medidas de confinamiento que están resultando efectivas para retrasar el contagio de coronavirus han implicado un cambio rotundo en el estilo de vida, lo cual nos ha imbuido en una situación sumamente estresante que impacta de lleno en el funcionamiento del tubo digestivo", explica Juan Lasa, médico gastroenterólogo del Hospital Británico y del CEMIC. "El estrés es un disparador que hace que el organismo libere sustancias o mediadores activos que influyen directamente en el funcionamiento de todos los componentes del tubo digestivo".

Según Virginia Ortega, médica especialista en nutrición de Crenyf, la pandemia de COVID-19 ha sido y continúa siendo un gran "estresor" del que tendremos que ocuparnos por un largo tiempo, aún cuando la situación actual comience a resolverse. "Estamos recibiendo todos los días pacientes que refieren la aparición de sintomatología gastrointestinal, desde reflujo, pirosis, náuseas, vómitos, como dolor abdominal y diarrea, pero también recibimos consultas de quienes ya estaban realizando tratamientos de patologías crónicas y que requieren seguimiento y adecuación del mismo a esta nueva realidad", añade.

En opinión de Nicolás Panigadi, médico del Servicio de Gastroenterología del Hospital Alemán, la cuarentena pudo haber afectado de muy diversas maneras a las personas, trayendo relajación a quienes disfrutan de trabajar en sus casas y no han visto alterada su economía, y altas dosis de preocupación en quienes están atravesando situaciones económicas adversas a causa del confinamiento. "Sin duda alguna, en aquellas personas en las que la cuarentena las proporciona un mayor estrés, van a empeorar los síntomas digestivos. Esto es por la relación estrecha que existe entre las cuestiones emocionales como angustias, tristezas, fobias y el síndrome de intestino irritable y dispepsia", dice.

Ansiedad, dulces e hidratos: mala combinación
Según una encuesta realizada por el Instituto de Tecnología de la UADE en hogares del AMBA entre el 31 de marzo y el 9 de abril, en cuarentena hubo un aumento en el consumo de alimentos dulces (48% de los encuestados dijo haber comido más postres, golosinas, etc), mientras que un tercio de los consultados admitió haber comido por aburrimiento y el 10% dijo haber comido de más por placer.

En ese sentido, Panigadi afirma que comer en casa pudo haber ocasionado dos clases de reacciones en la gente. "Por un lado están las personas que en sus trabajos habituales, fuera de cuarentena, comen en su oficina, apurados y sin masticar bien, eligiendo por lo general alimentos con alto contenido de grasas y harinas. A ellos, alimentarse con preparaciones caseras, en su hogar, les permitió tener digestiones más tranquilas, y no padecer tantos síntomas intestinales", explica. "Por otro lado, están aquellas personas que estando en aislamiento han aumentado la cantidad de alimentos que ingieren, están más ansiosos, comen fuera de horarios habituales y han agregado más bebidas alcohólicas a su dieta. Este conjunto pudo haber empeorado los síntomas digestivos e intestinales. Sin duda alguna, la cuarentena afecta de manera distinta a diferentes tipos de personalidades", analiza.

Según Lasa, existe en el acto de alimentarse un componente relacionado al placer por comer y otro a la búsqueda de paliar situaciones de angustia y estrés a través de la comida. "El encierro y el miedo a contagiarse incentivan la búsqueda de lo que denominamos recompensa, que puede ser un dulce", explica el médico. "Los alimentos que generan más recompensa desde el punto de vista emocional son los azúcares simples (caramelos) y los hidratos de carbono (panes, galletitas, facturas), que ingeridos en determinadas cantidades pueden ser disparadores de síntomas digestivos".

Coincide Micaela Iorio, licenciada en nutrición de DIM Centros de Salud, quien afirma que consumir chocolates y golosinas con una frecuencia diaria genera más acidez y reflujo gastroesofágico en personas que suelen padecer gastritis. "En caso de personas con síndrome de intestino irritable que están bajo tratamiento y llevan dietas bajas en FODMAPS (grupo de hidratos de carbono de cadena corta que tienen la característica de ser fermentables), el desorden alimenticio con excesos de productos procesados del tipo de bollería, podría generar malestares importantes", agrega.

El sedentarismo no ayuda
Con respecto al sedentarismo favorecido por la cuarentena, los médicos consultados coinciden en afirmar que la falta de actividad física no colabora en absoluto en la mejoría de los cuadros gastrointestinales, sino todo lo contrario. "Normalmente se recomienda la práctica de ejercicio aeróbico como caminatas, bicicleta o salir a correr, a personas que padecen constipación, dolor abdominal o enfermedad inflamatoria intestinal", refiere Lasa. Y suma: "Está demostrado que este tipo de actividad física tiene un efecto positivo sobre el funcionamiento fisiológico del intestino". En ese sentido, el especialista recomienda realizar algún tipo de ejercicio en casa mientras dure el confinamiento. "Con poca carga, de forma controlada, y siempre hidratándose bien".

Otro de los inconvenientes causados por los cambios en la rutina impuestos por la pandemia son los trastornos del sueño. El insomnio, la somnolencia diurna o los cambios en el ritmo de sueño y vigilia también pueden causar malestares gástricos. "Una buena higiene del sueño ayuda a disminuir la magnitud de los síntomas gastrointestinales", afirma Lasa.

Según el médico, un estudio demostró que las personas que tienen actividad laboral nocturna y que duermen de día, tal vez de manera desordenada, tienen mayor incidencia de trastornos y síntomas digestivos en general. "Mantener horarios medianamente normales, sin invertir el ciclo de sueño y vigilia, ayuda a mantener una buena salud digestiva y mejora el estado anímico, lo que genera menos estrés", sostiene.

Consejos para el resto de la cuarentena
¿Cómo afrontar de ahora en más lo que resta de cuarentena? Para Panigadi es importante no abandonar tratamientos médicos de enfermedades crónicas. "Es relevante que las personas consulten y no pospongan la visita al médico porque puede ser peligroso para la salud", aconseja. "Siempre es importante descubrir los problemas a tiempo porque es mucho mas fácil resolverlos".

Ortega, en tanto, afirma que, en primer lugar, es imprescindible trabajar la aceptación. "Esta es una situación que ha tomado por sorpresa a todo el mundo; por lo tanto, entender que es esperable que nos sintamos desbordados, abrumados por los cambios o por la inseguridad, es fundamental para empezar a reorganizarnos sin culparnos, buscando una resolución positiva sin quedarnos inmersos o estáticos en esta situación".

Otros consejos de los especialistas:
• Mantener rutinas pero con flexibilidad. “Sabemos que nuestra rutina no será idéntica a la antes de la cuarentena, pero es importante que esta flexibilidad no se convierta en un desorden absoluto, donde terminemos acostándonos muy tarde, durmiendo pocas horas y sin descansar. Intentemos mantener un descanso prolijo, de 8 horas de sueño y despertándonos con la luz solar”, aconseja Ortega.

• En la medida de lo posible, respetar las cuatro comidas diarias, desayuno, almuerzo, merienda y cena. "Si entre ellas sentimos hambre, evaluar si es hambre real o no, y en base a eso elegir un alimento que satisfaga nuestras necesidades, o utilizar otra herramienta distinta de la comida para canalizar la ansiedad", recomienda.

• Comer más frutas y verduras, fundamentales por el aporte de vitaminas y minerales necesarios para mantener el sistema inmunológico fortalecido.

• Hidratarse. Tener a mano una botella de agua mientras se realizan los quehaceres diarios y no sólo al hacer actividad física.

• Mantenerse activo, ya que el ejercicio disminuye el estrés y mejora el estado de ánimo.

• Organizar las compras de alimentos. "Hacer elecciones inteligentes, evitando los procesados, prefiriendo frutas, verduras, legumbres, carnes magras y pescado", sugiere Iorio.

• Estar atentos a las señales del cuerpo, y ante la aparición de algún síntoma, consultar al médico.

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