Así lo explicó durante un diálogo con Radio Panorama Aldo Yunes, titular de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Santiago del Estero.
En diálogo con Radio Panorama, Aldo Yunes, titular de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Santiago del Estero, explicó la compleja situación que atraviesa el sistema de salud privado en todo el país, al que definió como “un sector con un desfinanciamiento crónico” que se arrastra desde hace décadas.
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Yunes recordó que “durante la presidencia de Menem hubo una gran desregulación y se derogó el Instituto Nacional de Obras Sociales (INOS), que regulaba a las obras sociales y fijaba un arancel de referencia para los prestadores. A partir de esa medida, se estableció una relación directa entre prestadores y obras sociales. Nosotros no somos formadores de precios, y eso provocó la pérdida de más de mil centros de salud privados en todo el país. Fue una pésima decisión”, afirmó.
El titular de la ACLISE sostuvo que la única variable que hoy podría aportar cierto alivio al sector es “la baja de la inflación, que permitiría administrar los costos sin esa presión permanente”.
En cuanto a la estructura del sistema, Yunes detalló que “a nivel país hay dos grandes núcleos: por un lado, la seguridad social, que incluye obras sociales sindicales y provinciales; y por otro, las prepagas, que se manejan con otros valores porque el aporte lo hace voluntariamente quien se afilia. Ese núcleo concentra a las grandes ciudades, donde existen centros de salud de alta complejidad con incorporación tecnológica permanente. Sin embargo, la mayoría del país depende de la seguridad social, cuyos ingresos provienen de sueldos que han perdido contra la inflación. Esto ha generado la falta de inversión y la desaparición de muchos centros de salud, con sanatorios que siguen igual que hace años mientras la población sigue creciendo”, explicó.
Respecto a la realidad local, Yunes señaló que “en Santiago del Estero hay 27 sanatorios: 19 están en Capital y La Banda, mientras que solo 8 funcionan en el interior. Por eso, muchos departamentos dependen exclusivamente del sistema de salud público, y en ese sentido destacamos el trabajo del gobierno de la provincia”.
Finalmente, advirtió que el principal costo que enfrentan los sanatorios es el del personal, “mano de obra intensiva y muy calificada, cuya formación lleva años y además requiere afrontar cargas sociales elevadas. Hoy los sanatorios están técnicamente quebrados; funcionan porque lamentablemente se dejan de pagar muchas cosas, como cargas sociales e impuestos provinciales. Estamos en emergencia sanitaria hace 20 años, con la AFIP impidiendo ejecutar deudas, pero en algún momento esa deuda habrá que pagarla”, concluyó.