El notable aumento del caudal en las últimas 48 horas transformó por completo el paisaje. Ingresan 560 metros cúbicos de agua por segundo y rige la prohibición total de ingreso al río.
La fisonomía del Río Dulce cambió de manera drástica en apenas dos días. La fuerte crecida del cauce, provocada por las intensas lluvias registradas en distintas regiones del norte del país y la apertura de compuertas de algunos diques de contención, hizo desaparecer por completo las playas de la costanera, dejando postales impactantes que reflejan la magnitud del fenómeno.
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Las fotografías que acompañan esta nota dan cuenta de un río irreconocible: donde hasta hace poco había arena y sectores de recreación, hoy se observa un caudal imponente, de aguas turbias y correntada veloz, que cubrió casi en su totalidad la ribera.

Según el último registro oficial, actualmente están ingresando 560 metros cúbicos de agua por segundo, un volumen que explica el rápido avance del río y el notable incremento de su profundidad.

Personal de Guardavidas que trabaja en la zona dialogó con Diario Panorama y detalló que, tras un badeo realizado durante la tarde de este jueves, se detectaron sectores con alrededor de cuatro metros de profundidad, incluso en áreas que habitualmente son bajas. En los puntos considerados más peligrosos, advirtieron que la profundidad podría alcanzar los diez metros.

En los días previos, el ingreso de bañistas ya se encontraba restringido de manera preventiva. Sin embargo, ante la velocidad de la creciente y el riesgo que implica la fuerza del agua, desde el pasado miércoles el acceso al río fue prohibido de forma total.

Las autoridades reiteraron el pedido a la comunidad de respetar las medidas de seguridad y evitar acercarse a la orilla, ya que el terreno se encuentra inestable y el caudal continúa siendo elevado. Mientras tanto, el Río Dulce sigue ofreciendo imágenes tan impresionantes como preocupantes, que muestran con crudeza el poder del agua y la necesidad de extremar precauciones.





