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El crudo relato de Augusto Batalla sobre su lucha contra la depresión: "Tomaba dos vasos de vino para dormir"

El arquero surgido de River y excapitán de San Lorenzo relató cómo logró salir adelante con ayuda profesional. Hoy se desempeña en Rayo Vallecano.

30/01/2026

Augusto Batalla decidió contar una historia que guardó durante años. Desde su presente en Rayo Vallecano, el arquero argentino habló abiertamente sobre la depresión, el aislamiento emocional y el proceso personal que atravesó para reconstruirse, en una entrevista con El Chiringuito.

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Surgido en River y excapitán de San Lorenzo, Batalla explicó que la presión temprana y las metas no alcanzadas fueron claves en su caída emocional. Aunque debutó y fue campeón con el Millonario, sintió que no cumplió sus propios objetivos. “Cuando era chico me vino a buscar el Real Madrid, pero elegí quedarme. No logré sostenerme y por eso digo que fracasé: eran mis objetivos y no los cumplí”, reconoció.

Las emociones mal gestionadas y algunos errores dentro de la cancha terminaron impactando en su vida personal. “Al ser joven, no entendía lo que era estar en ese arco. Reaccionaba mal en el campo y también fuera de él”, admitió. Esa inestabilidad lo llevó a tener que reconstruirse lejos del foco de los grandes clubes.

La exigencia mediática y la falta de margen para equivocarse también marcaron su recorrido. “Estos clubes no te esperan. Solo importa el rendimiento. Yo lo sufría porque era lo que más deseaba, pero también me lo hacían sufrir públicamente”, explicó el arquero.

Si bien contó con contención de su entorno, el aislamiento voluntario profundizó el problema. “Me encerré, no quería ver a nadie. Formás un caparazón pensando que te protege, pero es todo lo contrario. Ahí entendés lo importante que es pedir ayuda”, reflexionó.

El punto de quiebre llegó durante su paso por Chile, lejos de su familia y tras haber sido titular en River. “Me encontré solo, en un club chiquito, y me pregunté: ‘¿Qué pasó desde la cima hasta acá?’. Ahí decidí que necesitaba ayuda profesional”, contó. Desde entonces inició un trabajo integral con psicólogo, preparador físico y personas de confianza.

Batalla también reveló cómo la depresión se manifestó en hábitos dañinos. “Tenía veinte años y necesitaba dos vasos de vino para dormir. Después descansaba mal y todo se hacía cuesta arriba. Es una rueda difícil de frenar”, relató.

Con un mensaje claro, el arquero dejó una reflexión final: “Ir al psicólogo no es de débiles. Hay que tener muchos cojones para meterse con lo que duele. Y ahí encontrás tu verdad”. Hoy, asegura haber podido rearmarse tanto en lo profesional como en lo personal: “Estoy feliz de haber transitado ese camino”.